
|
|
Dos malas noticias | sábado, agosto 16, 2008
|
 A propósito de escuchar, he escuchado a las personas que estaban muy indignadas porque tenía más de dos meses que no publicaba nada en este mamotreto. Más allá de lo poco creíble que me resulta que a alguien le guste lo que hago, digo, pienso y omito, les agradezco el tiempo que se toman para decirme que escriba. Resulta que uno no puede simplemente sentarse a escribir porque sí. Resulta también que, por regla general, uno escribe desde la necesidad propia, no desde la ajena. Como sea, queridos tres lectores, les tengo una mala noticia: primero, que pueden mirar algo de lo que hago cuando no escribo (que es igual de intrascendente que cuando escribo), mirando las fotitos que hemos seleccionado el diablo y yo para ustedes. Segundo: La siguiente semana (es decir, la que empieza mañana domingo) es la semana de estreno de la temporada 3 del Radio-Diablo. Tengan miedo; tengan mucho miedo. Merci. (Abajo hay una nueva publicación, por si no la ven)... >> Leer Completo
|
|
|
Escuchar y el deber ser de "escuchar" |
|
Tiendo a pensar que, en lo general, es una mala idea escuchar a las demás personas. Supongo que en todos los años que llevo como blogero nunca he dicho nada tan políticamente incorrecto y supongo también que por lo menos uno de mis tres lectores dejarán de leerme, visitarme y/o escribirme después de esta afirmación. Lo sostengo. Es una mala idea escuchar a los demás. En un mundo que hizo suyas una serie interminable de ideas falaces acerca de lo que significa, por ejemplo, la tolerancia, resulta casi infame decirle a alguien "no": No quiero, no me gusta, vete al carajo con tu idea, me importa un carajo lo que digas. A veces te acusarán de individualista, los menos avispados, y de traidor a la revolución los más imbéciles (es decir, los que además de ser poco avispados se creen inteligentes, comprometidos, etc.). No quiero significar que escuchar, como acto cuya deontología (subrayo: deontología, no significado) apunte a "poner atención a lo que otros dicen", haya dejado de ser siempre vital, siempre retador, siempre excitante para cualquiera que tenga más de dos dedos de frente. Pero a últimas fechas (o no, perdón; en realidad, desde hace mucho tiempo, pero con un revival muy intenso a últimas fechas) he escuchado a más de una persona "de izquierda" decirle a otros " no sabes escuchar". Lo que significa, palabras más, palabras menos: "no haces lo que te digo", "te aburres cuando hablo", "¿por qué no me aplaudes?" o "¿cómo es posible que no te entusiasme la tan brillante idea que te acabo de zorrajar?". En tan vibrante estupidez (cuando la estupidez se indigna, es fluorescente), puede uno detectar el gérmen de la más eversiva de las intolerancias, de la más incoherente de las luchas; el germen de la imposición. Es curioso que el axioma de la "escucha" como virtud de izquierdas resurgiera -al menos en México, y hasta donde alcanzo a ver- a partir del meticuloso y vibrante esfuerzo de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la consecuente Otra Campaña de los Zapatistas, que bajo la idea del "caminar preguntando" supuso una disciplina férrea por parte del zapatismo para NO tomar la palabra, para permitir que las palabras (y en consecuencia, las ideas) se encontraran en donde nadie podía preveer encuentros. Sin embargo, lo que hoy impera en ciertas esferas de lucha social -incluso en varias de abajo y a la izquierda- es precisamente lo contrario. En el escenario de la izquierda mexicana, es casi retro pensar en no imponer. Me causa curiosidad -sí, una de esas curiosidades enfermas- ver cuál podría ser el destino final de todos esos baluartes de la "democracia" (es decir, luchadores sociales, líderes) que, empecinados en que su visión del mundo y las formas son tan, tan, pero tan universales que NO pueden constituir imposición alguna, se avocan últimamente a la imposición de sus banderas, liderazgos y modos. Si hacemos caso al imperativo categórico del viejo y animoso Kant, y asumimos que el deber ser (es decir, la deontología como ciencia de la ética -no como erróneamente la concebía Jeremy Bentham, es decir, como la ciencia de la moral, ya que la subjetividad no puede tener su propia ciencia), asumimos, entonces, que el deber ser de la escucha es más una guía hacia la comprensión de nosotros mismos en lo que conocemos de los otros y un camino para descifrar el comportamiento ético como un razonamiento sine qua non de la condición humana (la de las formas de vida humana más o menos inteligentes, se entiende). Es decir, bajo la lupa kantiana, que si quieres que tu conducta pueda convertirse en norma general, debes preguntarte qué pasaría si todos comenzáramos a actuar igual. Dicho de otro modo, no creas que tu conducta es conveniente para todos sólo porque te conviene a ti. No seas imbécil, pues. La razón hoy, en muchas izquierdas, es trístemente imbécil. Escuchar la razón se ha vuelto triste. Escuchar comienza a ser una flor que se marchita en el acto mismo de escuchar pero, más todavía, en el acto de que te escuchen. Etiquetas: personalia >> Leer Completo
|
|
|
Pedro, la huella y la memoria | sábado, junio 28, 2008
|
Es interesante, cuando no extraño y desconcertante, la forma en la que la mente trabaja cuando se trata de reencuentros, aunque sean furtivos. Me acostumbro muy fácilmente a la indiferencia, dicho sea de paso; a mi propia indiferencia, al vacío que llena de manera violenta la ocupación, la chamba, la responsabilidad, el compromiso político, las prerrogativas de la vida adulta, como dijera Sylvia Plath. ¿De dónde viene toda esa mierda? ¿Qué nos define como adultos, o como niños, o como protagonistas de nuestra propia historia? Me imagino que nunca lo que no hacemos, siempre lo que hacemos desde el estómago, desde lo que somos, desde lo que creemos ser. Somos definidos por nuestros actos viscerales. Como sea, hace unos días me llegó el correo de un tal Pedro. Resulta que este Pedro no es cualquier Pedro, no es el de Pedro y el lobo, mucho menos el Pedro apostólico, sino Pedro Romero, entusiasta de uno de los fanzines que solíamos publicar hace algunos, muchos, años: el Yet Len Niis. Amigo entrañable, además, de Los Prostitutas, la peor banda de rock del mundo (por lo menos de aquellos lejanos años noventa del siglo pasado). Me resultó curioso lo lejano que hoy me siento de todo aquello -no, no deprimente ni desconcertante, sólo curioso-, lo desprovisto de significado que es todo y, al mismo tiempo, lo interesante que resulta mirarlo desde la distancia. Pienso en la deontología de lo placentero, si la hay: no puede ser placentero mirar hacia atrás, sino curioso. Uno mira las fotografías de su infancia con ese desapego que da el saber que eso que miramos (el niño flaco, el peinado ridículo, la ropa ochentosa) no somos nosotros, sino algún otro que vino a representarnos lo que fuimos. No puede ser placentero, decía, el conocimiento de uno mismo desde un tiempo que hoy nos define, que nos confronta con todos los otros tiempos, momentos, que nos han definido. Lo placentero, si hay algo que merezca esa definición, es hacer las cosas. Hacerlas hoy. Redefinirlas para nosotros en lo poco de hoy que nos queda. Hoy es una noción que se muere a cada instante. También fue siniestro. Pedro me preguntó por alguien que ya está muerto. Uno se imagina que las noticias de muerte (en este caso la de Johnny Mho, el bajista de Los Prostitutas) corren rápido y trascienden, inevitables, el velo del tiempo. No es así. Nuestra muerte se pierde de todas las maneras posibles y el mundo, como anticipara Nietzsche, planea indiferente hacia su propia muerte. Nuestra muerte no significa nada para nadie, apenas un obituario y un par de lágrimas en familia. La pregunta de Pedro me hizo pensar en R.D. Laing; esa idea que vuelve contínuamente a mi cabeza y que reza que si bien "el mundo" va a seguir después de nuestra muerte, podemos afirmar que "nuestro mundo" morirá con nosotros. Nuestro Mundo es un concepto nebuloso: la propia afirmación a través de lo que supimos construir, dejar, anticipar sobre nosotros. Qué cagada. Prefiero morir sin mundo, silencioso. Bien, la cosa es que Pedro me hizo recordar un par de omisiones (ominosas, huelga decirlo), un par de huecos virtuales que hace mucho que están, pero ya no. Así pues, se ha repuesto esta parte de la memoria: La página web del Yet Len Niis. La página web de Los Prostitutas. La página web LunaCalavera. Sales. No dejemos huella. Dylan Thomas estaba equivocado: hay que hundirse suavemente en la gran noche. Etiquetas: personalia, webonadas >> Leer Completo
|
|
|
a.r.t.a.u.d. | jueves, junio 05, 2008
|
 Derrotado, estaba vivo. Acuñado en sí como una moneda de barro. Acuñado en sí tendiendo al mismo río, a la misma orilla frigio como gorro y revuelta, salivando bajo fondo de la palabra y el estruendo casi vivo en fulgores. Artillero de tablas en un barco que nació hundido, en el fondo estable de un mar de inquina y no decir. Rabia en espera, decidido, febril disparo fanático en tiempo de fe retráctil, disparo del lado del momo, del flato, de tripa arte nuevo desde el culo, abrigando un sin sentido de los huesos, voz y calavera hollín del incendio. Arma sin calibre vista doble de un ciego, sus manos abrazaban abrasaban de luna la ausencia de estas nubes. Tiene un nombre en mí, un hombre en nadie un barco, una vagina, una guerra por decir y una paz que no se nombra. Biógrafo del infierno, cineasta de Dios y olvido. Amante del protector de dientes y la sábana la convulsión de la sala de terapia y el foco que se eleva y parpadea. Despótico, camina de lado donde no hay espacio, y se queja, y se abre. Vence. Claro vencedor, se derrota. Derrotado estaba vivo. Ayer me puse a pensar en Artaud. Lo hago cada tanto: pensar en alguien como él es como pensar en una oscuridad y evocarla con la mente para materializarla en ese espacio vacío que queda siempre entre nuestras manos y nuestro corazón (¿cómo?, ¿nunca habían notado que hay un espacio siempre vacío entre nuestras manos y nuestro corazón?). Pensar en Artaud es para nada práctico; es inútil, vacío y por eso entrañable. Me imagino que los creyentes de cualquier religión sufren un proceso parecido; con la salvedad de que pensar en Artaud corre un riesgo ínfimo de llevarnos de la mano, como idea, a la imbecilidad. Aunque los he visto, que conste. Como sea, pienso en Antonin Artaud y me lo imagino siempre como el Marat del "Napoleón" de Abel Gance. Jean-Paul Marat, el loco, el asesino, el revolucionario, el radical, el del pueblo, el cristo que masacra. Artaud, lo mismo. Uno el eco del otro; ambos muriendo de una puñalada en la bañera, sin revolución, despojados del todo. Y Artaud, un puente entre él mismo y el otro. Artaud, siempre un puente, siempre fibroso. Artaud, mirando al cielo, con la toalla en la cabeza. Artaud, el Momo, vivo.Etiquetas: cine, poemas >> Leer Completo
|
|
|
¿Quieres un disco gratis? ¿Uno bueno? | lunes, mayo 05, 2008
|
No, no es suficiente ser uno de los músicos más inteligentes y vanguardistas de la actualidad. Para Trent Reznor, sin que esto que escribo sea un intento de elogio total ni aspire a las delicias de la exageración, parece no haber un parámetro de suficiencia o un límite en la generación de expectativas para su arte. El arte de una de las pocas bandas "raritas" de la escena alternativa de los 90 que sigue vigente y coherente, casi a nivel de legenda viviente, en las postrimerías de esta primera década de los años 2000: Nine Inch Nails.  Reznor, corazón y cerebro de esta banda (lo que ha llevado a pensar a muchos que NIN es una banda unipersonal, que no lo es, aunque sí sea el feudo exclusivo del maestro), decidió en lo últimos 2 años reinvidicar lo que de vanguardia hubo siempre en su banda y no únicamente desacralizar su propio arte (lo que logró con elocuencia en Ghosts I-IV, con hiper abstractos sonidos que se acercan mucho más al arte sonoro que a la música) sino que ahora se decide a desacralizar el sancta-sanctorum de la industria y lanza un disco cuyo precio es igual a $0. Sí, eso es un cero. Es decir, un disco gratis cuya gratuidad emana directamente del artista que lo produce. Llendo mucho más allá, casi ignorando, los debates en torno a la piratería, las licencias Creative Commons vs el Copyright, la accesibilidad de la información en la era de las nuevas tecnologías y toda la otra larga lista de cháchara que los adeptos a internet y los estudiantes de comunicación tienen que fumarse, NIN lanza " The Slip", álbum que Reznor presenta con la sencilla idea: " Les agradezco mucho su continuo apoyo durante todos estos años. Así que éste corre por mi cuenta". Y habla en serio. El discacho está ya disponible para su descarga vía internet, en formatos MP3, Flac, M4A e incluso WAV (formato con calidad mayor a la del CD). El cd "físico" no estará disponible sino hasta julio de este año. En una decisión que reta todos los convencionalismos de la industria, NIN no sólo incluye las portadas (en el PDF incluído con la descarga) sino que ha publicado cada pieza del disco, y el disco completo como obra, bajo una licencia Creative Commons del tipo "Atribución - No Comercial - Compartir igual". ¿Qué significa esto? La banda se toma la molestia de aclararlo en la página de descarga: "Te recomendamos que lo remezcles, que lo compartas con tus amigos, lo publiques en tu blog, lo toques en tu podcast, se lo des a personas que no conozcas, etc." Es decir, se puede hacer con él casi cualquier cosa, salvo venderlo o utilizarlo con fines comerciales. No es la primera vez que Reznor se caga, literalmente, en la industria. Desde la creación de su disquera independiente Nothing Records, hasta los convenios y colaboraciones con sitios tan perseguidos por la industria como YouTube, su idea del futuro de la música ha rayado en lo visionario. Recordemos que el año pasado, Reznor consiguió que miles de personas se pusieran a trabajar en la realización de " ideas visuales" para las canciones de Ghosts. Hasta hoy, había 1030 videos propuestos por personas que van desde lo amateur hasta lo increíblemente profesional. La respuesta a esta iniciativa no es casual: el involucramiento de las personas ha demostrado, en el caso de NIN (y asumo que en el futuro, cuando muchos lo comiencen a imitar, en el caso de toda la industria) no sólo ser una extraordinaria forma de ganar entusiasmo y lealtades, sino una forma la mar de inteligente y creativa por ganar en ventas de discos. De estas iniciativas a la pobreza mental de Metallica demandando a Napster (hecho que no sólo demostró su patetismo, sino que puso a la banda en uno de los olvidos más infaustos) hay un mar de diferencia. Si bien no podemos asumir que en el futuro las compañías del mainstream musical vayan a adoptar esta clase de propuestas y recursos (y para la mierda que producen, más valdría que no lo hagan nunca), sí podemos imaginar que esto podría implicar nuevas y más efectivas formas de distribución, penetración y promoción para las bandas y artistas independientes. Y esto implica, para los que gustamos de la música (conste que dije música), una inmejorable oportunidad para ponernos tres pasos más allá de la mierda. ¿Interesante? Bueno pues, entonces deja de leer estupideces y bájate ya The Slip, de Nine Inch Nails. Sólo necesitas una dirección de correo válida. Listo. De nada. Etiquetas: musica >> Leer Completo
|
|
|
Avance y retroceso | jueves, abril 17, 2008
|
 Su cuerpo nunca está quieto, aún en la quietud de los albores: se destaca el devenir de una curva, la línea recta de una pregunta sin sentido, el vibrante devenir de su cabello como de medusa. En cada estadio del día hay movimiento, en cada movimiento una virtud o un enamoramiento. Puede resolverse en un beso frente a la pantalla de un computador, o como una cornisa y un salto al vacío. Puede largarte un discurso enfebrecido y luego caer en tus brazos como la imagen exhausta del Ché. Abrirse como un libro de viaje o como una colección de sellos postales. Resolver una ecuación cualquiera siempre y cuando una de las incógnitas sea un sonido, un ritmo o una mujer abierta de piernas. Deslizarse en su propio cuerpo como un historiador en una tienda de antigüedades. Ella puede, en virtudes, marcar tu rostro de defectos: la suave claridad de su guerra contra una memoria corta, contra la hipótesis de un cuerpo grande, contra la fiebre de un día domingo. Su menstruo cae como una sala de urgencias desolada. Y duele. Yo, lo miro caer. Etiquetas: personalia, poemas >> Leer Completo
|
|
|






>
Dos malas noticias
>
Escuchar y el deber ser de "escuchar"
>
Pedro, la huella y la memoria
>
a.r.t.a.u.d.
>
¿Quieres un disco gratis? ¿Uno bueno?
>
Avance y retroceso
>
La Muerte Chiquita
>
¿Qué EMOS hecho?
>
Hackeados otra puta vez
>
R.O.C.K.

activismo_
aliteraciones_
anal-isis_
blues_
cine_
eva_
joe's ñeros band_
literatura_
música_
narrativa_
personalia_
poemas_
radio-diablo_
teatro_
the cramps_
traducciones_
videos_
webonadas_


Click derecho al botón de arriba. Guárdalo e inclúyelo en tu web, dirigido a http://danielivan.com.
O copia el siguiente código e inclúyelo en tu sitio:
.
Pronto tendremos más botones muy majos.



NO seas un esclavo toda tu vida, bájate FIREFOX y comienza a usar software libre:
|