La Maga me llama con la quietud de quien reconoce todas las cosas que la alarman: “Vení, que tenés que ver esto” . Acudo como siempre que al reclamo le sigue un anuncio de visiones: con la cámara en la mano. Las nubes son tan bajas que si hubiéramos abierto la ventana (cosa que, prudentemente, no hicimos) alguna habría entrado a bailar para cagarnos el escaso calor de nuestra tarde. “Nunca había visto las nubes tan bajas” le reclama la Maga a su memoria, mientras palpa el vidrio y lo declara legalmente muerto, de lo frío. Yo pienso, en realidad, que los colores son tan hermosos como imposibles: ese azul que cae hacia la negrura, esas luces eléctricas que tienden a lo rojo y lo amarillo y que señalan la ubicación exacta de la pretención humana, que nada puede sino parpadear perpleja ante las nubes. Y concluyo, claro, que es un privilegio tener esta ventana.
02
Feb 10
TresSeisCinco 033 – Sin olvidar el cielo, que puede caer sobre ti
Y granizó en Amecameca, como se podrá notar.
01
Feb 10
TresSeisCinco 032 – Retrato de La Maga sobre fondo rojo
He vivido todas las vidas. He comprendido a medias todo lo que puede comprenderse: “a medias” apenas acusa mi condición de hombre, de extravío, de cosa que se muere. He tallado en piedra todo lo que es delicado; he roto por pura torpeza todo lo que no podía romperse, toda noción de historia, toda memoria, todo futuro, toda grandeza. He obtenido y he renunciado y ambos estragos los he cometido con la misma gracia de cocinero jubilado. He podido cantar coplas de místico y he podido danzar entre derrumbes y holocaustos. Invento el fuego, creo la tierra; soy sin embargo incapaz de articular un augurio que me sea propio, una agitación, un eclipse. He traído a mi lecho cada sueño, cada hora, cada accidente. No me reconozco entre los que ganan, no me asumo como cercano a los que pierden. He vivido todas las vidas, he muerto todas las muertes. He provocado erupciones, cataclismos, exámenes sorpresa. He visto que en el cauce del mundo todo se resuelve. He consumido todos los placeres. Cada día contigo.
31
Ene 10
TresSeisCinco 031 – De frío, osos y tamales
El frío vuelve a Amecameca y esta mujer se las arregla para salir a trabajar. En sus manos (y tal vez en esas ollas grandes que guardan sus tamales) lleva una parte muy grande de la complejidad del mundo.
30
Ene 10
TresSeisCinco 030 – Casa de Adobe y Limonero
Le digo a la Maga que mi vida, si alcanzara la perfección -esa a la que toda vida humana, por derecho, aspira-, se parecería mucho a esta casa. Lo que ven aquí no le hace justicia pero, injusto como soy, sí retrata lo que más me gusta de ella: esos techos a doble agua con tejas como máquinas prehistóricas; esas ventanas derruídas; esa puerta azul descascarada y de madera que recuerda edades completas -casi novelas de Herman Melville-; esas paredes pesadas de adobe que, a pesar de que parecen destinadas a durar para siempre, demuestran a los pocos metros que tienden a la ruina (y que la ruina se parece mucho a esos remiendos de lámina que, desesperadamente, las apuntalan); y, sobre todo eso -no evoco un orden o una preferencia, sino una cualidad física comproblable-, ese árbol que le regala raíz y sombra y fruta para siempre.
Si eso no es a todo a lo que un ser humano cabal puede aspirar, si eso no es lo más alto que puede llegar alguien, si no es la más profunda de todas las posesiones, esa certeza (no el predio o la casa o el árbol o la barda o la lámina o las escrituras de “propiedad” de todo ello), no sé qué otra cosa podría ser.
Para mí, Maga, es perfecto.
29
Ene 10
TresSeisCinco 029 – A sotavento
En la presentación de “Corazón al sotavento” , en Radio UNAM.
28
Ene 10
TresSeisCinco 028 – Retrato de Holden Caulfield
Creo que ése es el problema que tengo. Por dentro debo ser el peor pervertido que han visto en su vida. A veces pienso en un montón de cosas raras que no me importaría nada hacer si se me presentara la oportunidad. Hasta puedo entender que, en cierto modo, resulte divertido, si se está lo bastante bebido, echarse agua a la cara con una chica. Pero lo que me pasa es que no me gusta la idea. Si se analiza bien, es bastante absurda. Si la chica no te gusta, entonces no tiene sentido hacer nada con ella, y si te gusta de verdad, te gusta su cara y no quieres llenársela de agua. Es una lástima que ese tipo de cosas resulten a veces tan divertidas. Y la verdad es que las mujeres no le ayudan nada a uno a procurar no estropear algo realmente bueno. Hace un par de años conocí a una chica que era aún peor que yo. ¡Jo! ¡No hacía pocas cosas raras! Pero durante una temporada nos divertíamos muchísimo. Eso del sexo es algo que no acabo de entender del todo. Nunca se sabe exactamente por dónde va uno a tirar. Por ejemplo, yo me paso el día imponiéndome límites que luego cruzo todo el tiempo. El año pasado me propuse no salir con ninguna chica que en el fondo no me gustara de verdad. Pues aquella misma semana salí con una que me daba cien patadas. La misma noche, si quieren saber la verdad. Me pasé horas enteras besando y metiendo mano a una cursi horrorosa…
J.D. Salinger (1 de enero de 1919 – 27 de enero de 2010) – El guardián en el centeno.
27
Ene 10
TresSeisCinco 027 – El árbol negro
Suave es el destino de lo que muere. Agrega tormentas a su bolso, le da peso de tumbas a su equipaje. Quiere destruirlo todo, lo que se muere: la sonrisa incidental de un frasco de conservas, los pedazos de progreso y plataformas de petróleo que se rinden junto a un accidente carretero, la cartera de clientes de un dentista divorciado, la sonrisa de mi hija y los bailes de claqué. Quiere para sí todas las muertes, lo que se muere: quiere que le sirvas, que seas su puta, que le lleves serenata. No imagina sino negruras, incendios forestales, el fracaso del artista debutante; no puede sino imaginar apagones, diletancias postergadas, naufragios de Aquitania. Lo que se muere te quiere de oficinista, de cerillo en fábrica de velas, de insomnio de abogado. Clama para ti toda muerte, lo que se muere: quiere muerto todo, evanescente, y se apresura.
Es imbécil, lo que se muere; pero da tristeza su entusiasmo de sepulcro.
26
Ene 10
TresSeisCinco 026 – Retrato del oído
Su arte es oír. Y su ventaja es que puede, al mismo tiempo que lo hace, escuchar.
25
Ene 10
TresSeisCinco 025 – Espíritu
Si alguna vez tuviera que explicarle, digamos, a mi hija -por esas preguntas que caen como accidentes y cuya respuesta es siempre distante, casi imposible- qué es, cómo se constituye, cómo se ve, de qué materia está hecho el espíritu, la llevaría a tocar esta agua que descubrí hace un par de días en la montaña. A esta agua no la evade ningun significado. Si esto no es la esencia misma del mundo, si no es lo que debe pervivir, lo que debe mutar pero conservarse en su significado último, no sé que otra cosa podría ser. Esta es, de muy lejos y para mí, una de las cosas más bellas que he visto en mi vida; huelga decir que de esta foto me sentiré siempre orgulloso, en su salvaje simplicidad.















