He visto cosas que ustedes los humanos no creerían… Naves de ataque en llamas sobre el hombro de Orión. He visto rayos de mar centelleando en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
Hora de morir.

Roy Batty en Blade Runner

escribo sobre todo, pero más sobre el tiempo. escribo sobre todo y sobre nada, con la particularidad de las hojas que caen del árbol de un ahorcado ante el pasmo de la muerte. escribo sobre el tiempo porque el tiempo es una plancha de morgue sobre la cual escribir. me apoyo en las horas mías, en mis años, en mi silencio. me apoyo en la espalda de un dios al que me cojo al mismo tiempo (dios verga, dios culo, dios verdadero de dios verdadero, sodomizado por mi afán, cogido y recogido por su infinita mala suerte). miro las salientes tímidas de esta historia: retirado a mi cama vacía, soy delicado y brutal. soy solo y sigo siendo solo. solamente incauto de delicias y naufragios. esperando el frío y la noche, esperando, esperando. deliciosamente artero, fijo la mirada en un punto del techo y aspiro a la delectación. vibro como un hombre viejo. destilo tiempo como un hombre viejo. muero, como un hombre viejo. no aspiro al perdón de ninguno de mis años. no he de coronar leyes ni descaros con la realeza de mi tiempo. diminuto como un par de lesbianas enredadas en un beso, mi barco hace agua y mi corazón se astilla.

– ¿dices que te provoca, qué? -pregunta ella, mirándome espantada desde la pared en la que yace su par de ojos.

– me sofoca, me provoca asfixia -afirmo yo, y me doy la vuelta sobre la cama, dispuesto a discernir los colores ufanos de la colcha, acercado mis ojos cerrados hasta abrirlos en perspectiva infinitecimal. nada se puede ver a esta distancia, pero nada se puede ver a distancia alguna.

me incorporo de toda esta pulsión de muerte. solo, solo y solamente. apabullado por un cuerpo que ya no es mío, delatado por lo que conservo de mis años. abrazado a mi pobre dios jodido, dios de culo abierto, dios de reticencias y parcialidades. viajero frecuente de la muerte, que es suya y de nadie.

– está de no-seas-mamón -dice ella, y escucho su voz como desde lejos, como desde otra ciudad, desde las lejanías de un encuentro que no se da, de una rutina febril entre lo que se dice y lo que se interpreta. hermenéutica del culo de dios, en un loco francés.

– ¿el qué?

– tus fotos de la piel.

si pudiera llenar un hueco con una foto de la piel. si pudiera dejar de comer porque he comido, si pudiera dejar de vivir porque he vivido. si pudiera dejar de cumplir años y rituales y promesas y prosapias. validando al tiempo como un reposo, validándolo como a una respuesta correcta en el examen de la historia y su ruptura.

he visto cosas que ustedes los humanos no creerían. un par de lesbianas masturbándose frente a mí, mientras me debato en los atajos de una erección dolorosa. un adicto que era mi amigo y que se murió de un accidente, como hay quienes se mueren de amor o de modorra. cuerpos desnudos que corren tras un placer evanescente, escurridizo. una mujer de barrio bajo que me contaba cómo veía personas colgadas en los postes de su colonia cuando tenía 6 años, méxico-siglo-veinte. he visto a la ninfa sin verla, a la maga sin verla, a la muerte sin verla. he visto la milagrosa sonrisa de mi hija, intacta, como si el tiempo mío relevara al suyo.

y en esta carrera de relevos, no te he visto a ti. eres lo único que no he visto, lo único ignorado, lo único por descubrir. la única magia que aún se me reserva. la única muerte que deseo. la única persona que me hace preguntar paraderos: ¿dónde estás?

la única verdad. silente, vacía. relojes contando tiempo, la última verdad, la única, en este día de tequila y pastillas para dormir.


pleased to meet you, i hope you guess my name…

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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