Un cráneo y dos puntos de luz

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Lo que quería decir es que es extraño el impulso de hueso: esa pulsión de esqueleto tan de mierda. Me pregunto si a cualquiera de nosotros –cadáveres contemporáneos– nos gustaría que dentro de quinientos o mil años nos pusieran –cadáveres milenarios– en un museo (además, un museo ciertamente horrendo). Que nos declararan misterio, enigma, muestra, ejemplo, número de catálogo, reflejo del costumbre. Ese análisis imbécil de algo que, a falta de mejores argumentos, llaman “arte funerario” por no decir lo que es: el acto profundo, analítico, cientificista,  de los salteadores de tumbas. La noticia trágica es que no se den cuenta de que el arte no está en el entierro; el arte está en el acto de morir, tan viejo y definitivo como siempre.

Por cierto, no hay mejor reflejo de un museo muerto como el de Antropología en Ciudad de México que el de fotografìar su larguísimo tour de muerte y aburrimiento. Pero ese es otro cuento.

@flickr.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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