Esta publicación de este TresSeisCinco contiene desnudez o contenido explícito relacionado con el cuerpo. Como creo en el derecho a tomar decisiones, se lo advierto en caso de que usted prefiera no observar el cuerpo humano desnudo, o en caso de que éste le produzca vergüenza, estupor o cualquier otra sensación negativa. Le advierto también que esta es una pieza de arte, y que no deja de serlo al provocarle esos sentimientos. El sentimiento está en usted, no en la imagen. Si quiere mirar la imagen, haga click en “Continuar leyendo”  o, simplemente, continúe hacia abajo.

 

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Pensaba –mientras buscaba en mi mente alguna forma de titular esta imagen– en una pregunta retórica pero válida: En relación con la fotografía, ¿existe el sujeto u objeto que, a pesar de estar presente en el cuadro, no puede verse? En el no remoto caso de que la pregunta resulte imbécil, retomo dialécticamente y pregunto: ¿Puede contar como sujeto de la fotografía aquello que estaba presente en el momento de tomarla, pero que en la imagen final no está presente, por no poder verse

Se me ocurre pensar que sí, particularmente porque lo presente en el cuadro determina –espacialmente, sobre todo aunque no exclusivamente– el resultado final; es decir, determina el ser de lo que sí puede mirarse. Un mueble, por ejemplo, determinaría no sólo la relación espacial de lo que se fotografía (basta recordar la ley física de lo que pasa si usted intenta poner dos cuerpos en el mismo espacio); incluso podría determinar la posición, iluminación, actitud o movimientos involuntarios de otro sujeto fotografíado en relación con su naturaleza (por ejemplo, si usted fotografía un objeto delante de un foco; aunque el foco no se vea, su luminosidad afecta directamente el resultado final). Entiendo que la relación de las afectaciones –la interacción de lo que ocurre con el espacio de lo que se fotografía– es más de la mitad de una imagen (lo que no ocurre, por ejemplo, con la pintura; salvo si usted pinta bajo una tormenta). El viento es un buen ejemplo: usted NO puede fotografiar al viento –como sujeto central de lo retratado–, pero sí los resultados de su interacción con el cabello, el agua, las nubes, las hojas de los árboles y prácticamente cualquier objeto o sujeto, vivo o inánime, sobre la faz de la tierra. 

Dicho lo cual, esta fotografía se llama “Cinco desnudos”. Cuéntelos usted; uno es mío y los otros cuatro (incluído el que no se ve) son del dibujante argentino Pablo Cassullo. 

@flickr

TresSeisCinco.danielivan.com

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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