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Ya que un par de entradas antes mencioné tangencialmente esta pared, y ya que mis tres lectores darán cuenta de que no me gusta dejar cosas en carácter de “oscura mención con tendencia a la mistificación” (que a mí los mitos me enojan, por decir lo menos), tengo el gusto de presentarles la pared de La Maga -llamada así, se entiende, en honor a su dueña.

Sería demasiado complejo (además de que produciría una lista interminable) acotar cada una de las cosas que le cuelgan a esta pared. Vale la pena, sin embargo, mencionar algunas que por su carácter rocambolesco, hiperbólico o matemático sobresalen, a saber:

En la parte de arriba usted encontrará una colección mínima de fotografías de gatos.  Mínima, pero no por ello menos notable: incluye las fotografías de Teodoro W. Adorno (el gato, se entiende; cuando era un cachorro y aún más contrahecho que en el presente, lo que ya es decir mucho), la fotografía de Mephi (nuestra primera y desaparecida gata, que seguirá siendo por muchos años el centro sublimado de nuestros afectos felinos), la fotografía de un gato de oscuro origen michoacano y la de un gato célebre de cierta librería de Buenos Aires, entre otras. Abajo, entre obras de arte y citas de Gregory Whitehead, Umberto Eco y Marguerite Duras, entre otros, usted podrá mirar una galería que incluye a varios Rezza notables (a saber: Hugo, el abuelo Rezza, la abuela y Coni), al perro Panza (unico cánido que ha podido gozar del amor de La Maga, y cuya historia aún hoy encierra múltiples misterios para mí), a Dolores, a Ivana y al Negro, así como algunas evocaciones del periplo de Estudio Rodante, que la trajo hasta mí. Claro, no pueden faltar flores y plantas secas, referencias al Eternauta (compre sólo ediciones originales, dice), una orden de simpleza, un artículo sobre el Radiophonic Workshop de la BBC de Londres y la fórmula de la secuencia Fibonacci. Un hada cuelga sobre todo ello; y un cactus, un duende y un gato de papel reposan sobre las repisas, felices como en las terrazas de un castillo demencial.

Ella me pregunta si me molesta verlo. La verdad es que no. La verdad es que en la complejidad inconexa de esa pared puedo leer, cada día, las complejidades que me hacen vivir en un estado permanente que fluctúa entre la confusión y el apego al caos.

Y eso, en mi caso, es lo más cerca que he estado de entender el mundo.

@flickr.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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