Click para ver en grande

Si usted nunca ha vivido junto a una montaña (o -aún más improbable- junto a un volcán activo y una montaña, como es el caso)  nunca habrá experimentado la sensación de omisciencia arrebatadora que les es propia. No sé si es una deformación literaria mía, pero me pasa cada vez. Es la segunda, por cierto. Antes viví junto al cerro de la Bufa, en Guanajuato, y era poco más o menos lo mismo. Ocurre a todas horas pero especialmente en la noche. La sensación de que algo muy grande está ahí, incluso si no lo vemos. La sensación de que esa cosa grande nos sabe. Es casi como si nos observaran. Casi como si pudiéramos escucharlas respirar. En el caso de estas dos, el Iztaccíhuatl y el Popocatepetl, su estampa es más bien un lugar común del entendimiento mexicano; sin embargo, tengo que decir a mi favor y a favor de este retrato de bodas que, sin duda, este enero del 2010 ha sido uno de los estadios más bellos en los que jamás las haya visto (cuente también a favor mío que estoy a punto de cumplir 10 años de vivir aquí; con lo que conocimiento de causa tengo, aunque sea un poco).

Este retrato va con dedicatoria (ya que me acordé de él): para Alejandro López López, fallecido apenas el año pasado, quien de estas montañas sabía cada rincón, cada cosa, cada amor.

La nube con forma de zeppelin que navega al centro acaso lleve pasajeros.

Si les apetece, queridos tres lectores, pueden votar por esta foto para la próxima edición de JPG Magazine haciendo click aquí.

@flickr.

TresSeisCinco.danielivan.com

The following two tabs change content below.
Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

Latest posts by Daniel Iván (see all)