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Momo y Rimbaud se encuentran en la barda.  Uno va y el otro viene. Negocian como sólo lo saben hacer los gatos: medio meneando la cabeza y buscando cómo evitarse, medio consintiendo en que alguien tiene que ceder. Finalmente, Momo da la vuelta (grandeza de gato, dignidad del que concede) y la caravana de regreso a casa inicia. Rimbaud como no queriendo se pone en pose; y se demuestra que, en lo que concierne a una tarde fría, es posible encontrarle tres pies al gato.

Rimbaud es el gato de la derecha, se entiende. El de la izquierda, el digno, es Momo.

@flickr.

TresSeisCinco.danielivan.com

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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