Posts Tagged: tatuajes


18
Feb 08

Enferma para siempre

Drástica, pasea su espalda desnuda para obtener una huella. Flores que le nacen a una paloma para recordar la magia. La magia de un año, o la magia de los años por venir. El esfuerzo es duradero y filoso como una distancia. Sus dientes se cierran sobre una pulsera de cuero (la pulsera que guarda la incógnita de una noche michoacana) y sus ojos me buscan en una evocación del dolor que ambos conocemos. No el de la aguja ni el del empeño ni el del sonido de la máquina a pedal. No el de la timidez o el reproche, ni el del esqueleto que somos por las noches. No; el dolor que evoca es el de no tenernos; el de ir en soledad a la muerte, cuando se sabe que hay en el mundo un lugar para yacer en paz. Su espalda se arquea magnífica como es, y desentona con el deseo brotando de sus tetas o con las ganas que tenemos de faltarle al respeto al artista que la marca. Su espalda se arquea, se tensa y se expande, se delimita en una frontera propia: el mapa de un viaje que ella misma dibujó en una mesa, en una tarde. Su cuerpo es ahora la tarde que espera el brote, el retoño, la noche que somos al estar juntos.

Tinta corre como una lluvia de estrellas. Abarca su alta espalda y la alta cerviz de su linaje. Avanza como un dibujo de nubes. Se queda como un graffitti que alguien borra para siempre; luenga y fibrosa como la musculatura de un ciempiés. Su tensión es la tensión de una maga: el conjuro se hace cicatriz y delicadeza; fiebre y sábana. Arco tensado para dejar ir la flecha que somos.

Por las noches, recorro su espalda con mis dedos impregnados de remedio. No aspiro sino a verla curada,

y enferma para siempre.


7
Mar 07

Naufragio

Ayer obtuve una marca con el “fortuna imperatrix mundi” de los cultos romanos, estrictamente ligado al culto al sol como regidor del destino. La fórmula logró de hecho sobrevivir muchos años hasta llegar a la baja edad media; en esa época, durante los siglos XII y XIII, un indómito y sui-géneris grupo de monjes en Baviera (en el convento de Benedikbeuren) se dedicaron a escribir poemas dedicados a la fortuna, al sol, al azar, al vino y la embriaguez, a la fornicación y el amor. Este grupo de monjes se llamaba a sí mismo “Los Goliardos” y sus poemas constituirían luego un Canon muy difundido en su tiempo llamado “Carmina Burana“. Este canon poético fue muy perseguido por la iglesia católica, sin muy buenos resultados.

El canon fue popularizado por el magistral Carl Orff, músico alemán cuyas dos principales obras (el Carmina Burana y el Catulli Carmina) están basados en los textos de esos monjes.


No soy en vela el que se pregunta por ti. No soy el que repara en tus ausencias, ni el que dice la numeralia de tu furia, ni el que repara el reloj de nuestra herrumbre. No soy en direcciones ni aspavientos. No tiendo a ti como corriente de agua y de vacío. No soy destino ni terminal de bus ni estación del año ni la corriente eléctrica de dios. No soy el que toma tu mano con ternura ni un apagón de media noche. No soy un bombardeo sobre Londres en 1943. No soy el vello tupido de la virgen ni tu pubis rasurado. No soy el que incordia desde la parte baja de un domingo y su nostalgia. No soy una casa un auto una cuenta de banco. No soy la voz que resuelve otra voz por casualidad. No soy el que te haría el aMor por derecho ni por inconstancia. No soy el que acapararía el velo de tus ojos para una hora de luto o de plaza pública. No soy el que delataría tus crímenes para adelantarme a tu derrota. No soy el que te pediría silencio para escribirte un verso en clave de Neruda. No soy el que dejaría de comerte el coño para dirigir una mirada de pureza a un dios muerto de envidia. No soy el que depararía para ti el paso del tiempo: ni siquiera el que gustoso contara tus horas para que te dieras cuenta. No soy el que abriría la puerta para que te fueras, ni el que borraría tu historia para que te quedaras. No soy la aurora, apenas la luna llena y un cuarto menguante.

Apenas un grito que te llama. Apenas nada y la aspiración de un todo evanescente. Apenas la claridad de un sí que invoca todos los noes que dicen no y mientras tanto. Apenas el adelanto de una muerte que es del todo tuya pero que también es del mundo. Apenas un barco hundido que muere sin buscar regresos del naufragio.

Si soy, soy apenas quien derrite una vela, aspirando a mirar mi sombra y descubrir que es la tuya. Soy, apenas, quien al mirarse en un espejo descubre

que soy tú.


6
May 04


nuevas marcas en el cadáver. marcas de batallas que ya han pasado y otras que van a pasar. marcas que significan que sí, que renuncio. que estoy muerto desde ahora.

marcas para que tú sepas que no asistiré a la cita. que mi muerte está comprometida. que no es por desamor sino por llamado. que estoy marcado como un animal para la muerte y para la larga fila de la espera compartida.