Posts Tagged: subcomandante marcos


5
Jul 07

Ítaca y una fractura

Escribo esto desde el hospital Rubén Leñero, cama 16 del 3er piso, servicios de… mmmh. Olvidé el nombre. Ya. Ortopedia: sustantivo. Área de la medicina que se ocupa de los problemas del Orto.

El martes pasado rompí mi pierna en un accidente la mar de absurdo. Mi bicicleta, bautizada por la banda como “la sombra-luz” (por la famosa motocicleta del SubComandante Marcos), tuvo la brillante idea de derraparse conmigo arriba. Vi cómo se acercaba el piso de una forma inusualmente rápida, mi cara se estampó contra el piso, mi brazo izquierdo… y debajo de todo esto, mi pierna izquierda. Al principio, sólo tuve la extraña certeza de que algo no estaba bien. Una mujer muy amable acudió en mi auxilio; su primera declaración fue:

- No se mueva, joven, porque sonó muy feo.

Me encantó que fuera el sonido lo que definiera la preocupación de mi benefactora.

Hospital local, mucho dolor, preguntas absurdas todo el tiempo (nunca dije tantas veces mi nombre a tantos desconocidos en tan poco tiempo), sala de urgencias del Rubén Leñero, la definición misma de lo sórdido a mi alrededor. Todos muy amables, pero con esa frugal indiferencia por la miseria humana que, me imagino, debe ser una característica sine qua non si uno quiere vivir de eso.

Y bueno, ahora aquí, en una cama, la 16 del 3er piso, Ortopedia.

Fractura de Meseta Tibial tipo IV de Shalkter. Qué mierda significa eso, sólo los doctores lo saben. Lo que sé con certeza es que van a operarme. Tornillos, placas, dinero. No es buena idea, nunca, caerse y romperse un hueso.

Es como huir de Ítaca, escuchando el canto de las sirenas, y saber que a la vuelta de la esquina te espera el naufragio.


3
Oct 06

Y sigue siendo una vergüenza

¿Cómo podría dejar de serlo? Uno de los mayores crímenes de estado cometidos en México, la matanza del 2 de Octubre de 1968, sigue siendo hoy, octubre del 2006, uno de los más grandes motivos de desaliento, de lectura entre líneas, de rabia y entrevero, de la realidad mexicana.

Es imposible comprender el presente de México sin revisar ese día y sus resultados. Sin soslayar el hecho incontrovertible de que los responsables de ese horror siguen libres, durmiendo en sus casas, esperando a morir de viejos. Es imposible no recordar que la suprema corte de “justicia” de este país nos regaló -o les regaló- la infame certeza de que sus crímenes “han caducado”. ¿Cómo caduca una vergüenza y un crimen de esa magnitud? ¿Cómo caducan esos muchachos y muchachas muertos, vejados, humillados? ¿Cómo puede caducar la muerte del espíritu de una nación? ¿Tiene fecha de caducidad la justicia, tienen “dead line” el espíritu humano y la dignidad?

Aunque no haya respuesta posible a esas preguntas (porque no hay quien, con rostro visible, pueda contestarlas), uno no puede dejar de pensar en lo que, en retrospectiva, le ha significado ese día a este país. Más allá de marchas conmemorativas -a las que siempre hay que ir, aunque sean poco menos que, como dijo el poeta, un recuento de los muertos que somos-, pienso que, de manera más profunda, el mapa de la izquierda mexicana nos puede decir mucho más del fardo infame que esa fecha, 2 de octubre de 1968, le ha impuesto a las luchas que han sido, desde entonces, en este país.

Por supuesto, la desolación no honra pero sí ennumera (y claro, levanta ámpula y estadística). Y si ver a Elena Poniatowska asuzando a las huestes pejelagartistas, no contra el capital o contra el gobierno espurio o contra los grandes intereses económicos, sino contra el SubComandante Marcos, no es una de las cosas más desoladoras que le hayan pasado a la izquierda “iluminati” de este país, no sé que chingados pueda ser. Lo que de historia y movimiento ha perdido la izquierda mexicana -sin duda pérdida mucho más clara, infamemente clara, luego del pasado 2 de julio y, peor aún, luego del pasado 16 de septiembre del 2006, en la “convención nacional democrática”-, es indiscutiblemente el peor homenaje para nuestros muertos, los del 68 y los de la muerte chiquita en tantos absurdos, en tantos Acteales, Pasta de Conchos, Atencos, etc. Porque esos también se murieron.

Dentro de 2 años se cumplirán 40 años de este evento. Ya se estarán organizando las comisiones para la conmemoración y se estarán viendo las formas de hacerlo lo más corporativo posible. Y me temo, profundamente, que será sin remedio una fiesta de muertos.


2 de octubre de 1968


20
Abr 06

La Otra Campaña en Amecameca

La Oxtra Campaña llega a Amecameca. Todo el mundo invitado. Más info en la web de La Voladora Radio.