Posts Tagged: política


14
Oct 09

Interpelación a cierta carga de pesimismo

Para La Maga, la dama, Vero y otras como ellas; en su arte inacabado de hacer la mejor y la peor de las políticas.

La calle nunca se pierde. La calle la llevamos con nosotros; no es nuestra: somos nosotros, inicia en nuestros pies y se prolonga en otros tan confusos. La calle no es territorio que se pueda perder: es una extensión de otros que caminan. La política no se pierde; la política se nos escurre de la comisura de los labios, es imposible NO hacer política: hacen política los que se enojan con el árbitro en un partido de fútbol, los que barren las banquetas, los que arreglan las chapas de las puertas, los que jalan un carrito de basura, los que pulen el auto a falta de horizontes más inesperados; tanta o más que los que aparentan ideologías, discursos o anarquismos para no hacer nada o para sólo hacerlo a gritos, a golpes de panfleto, a trazo de discurso, a fuerza de convencimiento abstracto. Para hacerlo sin hacer. Hacer de payaso es hacer política; dar masajes es tener ideología. Tanta o más que los que reducen el futuro a liderazgos, como si dependiera de hombres el futuro. Tanta o más que la que hacen los que le ponen apellido a los sueños. El insomnio también es política; tomar tranquilizantes es tomar partido. Hacen política la feminista y la que le calienta la comida al policía; tanta como la mujer que se masturba o la que se entristece por sistema. Hacer pan es hacer política; andar en bicicleta es hacer política. Tanta o más que la que hacen los magistrados, los secretarios de estado, los militantes de partidos que abanderan despojos, los diputados de levita, los burócratas tristes, las secretarias que luego de parir dictámenes no saben qué hacer de cenar cuando pasan por el oxo. Pasear al perro es hacer política, tanta como ir a votar y luego sentarse a esperar que llueva en consecuencia. Blandir la espada es hacer política, vibrar como el suelo inmóvil es hacerla; hacen política el cartero extraviado, la estudiante sin mancha de la universidad privada y el senador moribundo de hastío. Hacen politica las radios, los hornos, las filigranas y los puestos de periódicos. La indiferencia es política y el orgasmo es tan determinante como un micrófono, un templete y una masa informe levantando el puño. Es política un verso desgarrado, una canción popular o un verso de poeta latinoamericanista. Es tan político el que sabe como el que ignora, el que denuncia como el que justifica, el que apaga fuegos como el incendiario. Salir a perderse de borracho es hacer la revolución; cantar la internacional es igual que meterte a un bar de karaoke: en ambas la palabra es una pregunta, un mar de posibilidades, una tormenta de hombres y mujeres.

La alquimia está en preguntarse qué política se quiere hacer. O no preguntárselo en absoluto.


1
Oct 09

¡Libertad a Agustina Flores!

Agustina Flores López, presa política del gobierno de facto hondureño.

¡Exigimos la inmediata liberación de Agustina Flores, periodista comunitaria detenida injustamente por el gobierno de facto de Honduras!

Vía LaVoladora.Net.


9
Oct 06

Asomo de cordura

- No lo entiendo -dice ella, mientras la liga en su pierna derecha se asoma bajo la falda, como insinuando que ella tampoco entiende.

- Lo que es cierto es que no puedo darte una “razón objetiva”. Mierda, ni siquiera creo en eso de las “razones objetivas”. Es un puto absolutismo jodido eso de las razones objetivas. Se tiene que asumir como un dogma de fé que existe, en algún lugar, una especie de biblia de las razones; un lugar de referencia que diga “estas son todas las pinches razones que compartimos todos los seres humanos y que somos capaces de aceptar. Todo lo demás es subjetivo”.

- No te compliques, chale. Dime sólo porqué chingados te interesa tanto la política -sus piernas se abren ligeramente y la falda sube un centímetro más. Todo en sus muslos es liga, red, color negro. Y arriba, un asomo de braga que no es un asomo de cordura.

La cama rechina ante sus movimientos. Mueve el culo de pronto incómoda, como si de cierta forma mi negativa a responder “objetivamente” le produjera una sensación de decepción o de amargura. Se mira las rodillas enredadas y juguetea con un minúsculo moño negro que corona majaderamente su liga derecha.

- Mira -le digo, y mis dedos se dirigen al majadero moño negro y se enlazan con los suyos, adquiriendo un ritmo que pretende ser consuelo pero que aspira a llegar a masaje lúbrico-. Suponiendo que existieran las razones objetivas y asumiendo entonces que soy capaz de enunciar alguna de manera más o menos coherente, te diría que la única razón para interesarse en política es que es uno un pendejo al que le gusta vivir con la cara en la mierda.

- Amo cuando dices mierda.

Sus piernas entonces se abren como si dijeran que entienden todo, o que entender no importa, o que no importa por lo menos en este momento. Y pienso en que cuando me digo que hay que pensar en la construcción de un futuro, cuando pienso en la justicia, cuando pienso en que otro mundo es posible, también me digo que hay que pensar en ese calor que se insinúa en mis dedos, ahora convencidos en recorrer el camino hacia el asomo de bragas,

que no es un asomo de cordura.







Ilustraciones y sketches por stuntkid.


2
Ago 06

La peor

¿Qué hay en una guerra? La espera que destaca, la afición por el preludio, la claridad de la luz. Cientos de asesinos que tienen el alma pintada obscenamente en el rostro. La clave que se hace estúpidamente obvia. Dicen que nos preocupamos por el futuro improbable, por nuestro destino final en un camino que no sabemos si conduce o reduce o aspira o descarta, por este viaje en caravana hacia el absurdo. Dicen que nos preocupa que la muerte pierda su inocencia. Que las banderas subrrayen sus motivos. Dicen que nos preocupa no atender a la premura y que pierda en sangre su sentido. Dicen que nos preocupa que una bomba más o una menos no dejen que la vida pase a la historia.

Pero no hay historia. No hay consecusión de los hechos. No hay fuente que se vierta en memoria alguna o en señal alguna. Da la vuelta el escombro de nuestros años. Nuestros muertos nos sobreviven. Somos la peor cosa que le ha pasado a nuestra historia.