[one_half last=”no” text_align=”text-align-left”]In its attempt to give an answer to the problem of time and reality, photography outrageously fails. The documentary eagerness, sadly imposed as the main value of the photographic scheme during the Twentieth Century, denies the fundamental premises of the photographic imprint, namely: what’s being portrayed is not there –ie, what’s being portrayed lacks of a semantic function for the photographic object–, what’s being portrayed has no time –the lack of mobility (not motion) gives the photographic deed a temporal ambiguity placing it between the ephemeral and the eternal–, what’s being portrayed is a mere apparent result of the molecular accident of being and light, as well as of the alterations provoked by such interaction –ie. its value as a “document” is denied a priori, as long as the nature of its apparent result is merely subjective and accidental; particularly accidental. Photography solves, nonetheless, the problem of empty spaces. Regarding to its meaning, there’s nothing outside of its boundaries nor outside of the shadows invoked upon itself. It has the taxonomic virtue of evoking meaning without being it, of shortening the pass of time without being a pause, of compromising the nature of the light; of being, at the same time, what’s happening and the abbreviation of all the other occurrences that never were. Photography is a rancor: if each god is conceitedly credited with the creation of the light, each photography –by rights– returns that conceit into oblivion.[/one_half] [one_half last=”yes” text_align=”text-align-left”]En su intento por dar una respuesta al problema del tiempo y la realidad, la fotografía fracasa escandalosamente. El afán documental que, inopinadamente, se instituyó como el mayor valor del ardid fotográfico en el siglo XX, niega las premisas fundamentales de la impronta fotográfica, a saber: lo retratado no está –es decir, lo retratado carece de función semántica en virtud del objeto fotográfico–, lo retratado carece de tiempo –la carencia de movilidad (que no de movimiento) dota al hecho fotográfico de una ambigüedad temporal que la coloca entre lo efímero y lo eterno–, lo retratado es sólo un resultado aparente del accidente molecular del ser y la luz, así como de las alteraciones provocadas por esa interacción –es decir, su valor como “documento” está negado a priori, en tanto la naturaleza de su apariencia resultante es meramente subjetiva y accidental; particularmente accidental. La fotografía resuelve, sin embargo, el problema de los espacios vacíos. En relación con su significado nada existe fuera de sus fronteras y de las sombras que invoca sobre sí. Posee la virtud taxonómica de invocar el significado sin serlo, de abreviar el paso del tiempo sin constituir una pausa, de poner en entredicho la naturaleza de la luz; de ser, al mismo tiempo, lo que ocurre y la abreviación de todas las otras ocurrencias que nunca fueron. La fotografía es un encono: si a cada dios se le atribuye la vanagloria de la creación de la luz, cada fotografía –en justicia– devuelve esa vanagloria al olvido.[/one_half]

 

[one_half last=”no” text_align=”text-align-left”]

Stephen Berkman has a powerful approach to the photography as an optical craft. His installations reproduce light and optical phenomena (mainly based on the Camera Obscura devices) as well as the sense of ephemera of the pure light phenomena. Must of his installations have the capability of becoming “nomadic” and even of becoming part of the portrayed subject itself.

His printed work (in the form of ambrotypes) transcends the “vintage” scope and is focused on the creation of absurd “photographic documentation” of a fantastic, uncanny past.

[/one_half] [one_half last=”yes” text_align=”text-align-left”]

Stephen Berkman tiene una poderosa aproximación a la fotografía como artesanía óptica. Sus instalaciones reproducen fenómenos lumínicos y ópticos (principalmente basados en instrumentos de Cámara Oscura) así como el sentido de lo efímero en los fenómenos estrictamente lumínicos. La mayor parte de sus instalaciones tienen la capacidad de volverse “nómades” e incluso de convertirse en parte integral del sujeto retratado.

Su trabajo impreso (en la forma de ambrotipos) trasciende el ámbito de lo “vintage” y se enfoca en la creación de absurdos “documentos fotográficos” de un pasado improbable y fantástico.

[/one_half]

 

 

 

The following two tabs change content below.
Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

Latest posts by Daniel Iván (see all)