¿Cómo coño estoy haciendo para poder escribir desde un hospital público? ¿A quién le estoy robando la conexión inalámbrica? Sea quien sea, mil gracias. Una más de las cientos de personas a las que ahora tengo que agradecer*.

Romperse una pierna. Recuerdo, y quienes alguna vez hayan estado vinculados con el teatro lo recordarán conmigo, que una de las fórmulas para desear suerte a un actor o actriz a punto de salir a escena es esa. Ese deseo que yo hoy no le desearía a nadie (bueno, tal vez a más de un par de políticos mierdosos).

Me explico: es de pésima suerte decirle a un actor o actriz, antes de salir a escena: “buena suerte” o “que te vaya bien”. Si lo haces, el actor te va a odiar por el resto de su carrera y, los más supersticiosos, podrían llegar a suspender la función. Así de grave. Las leyendas refieren grandes fracasos en los montajes, asesinatos, muertes subrepticias, incendios, accidentes, olvidos de parlamentos y hasta una inundación (la del Royal Opera House en Covent Garden, Londres) para justificar esta superstición.

Así que el gremio teatral se volvió infinitamente descortés, por cortesía. De hecho, uno de los más populares conceptos adolescentes en inglés “cruel to be kind“, soy cruel por cortesía, es un concepto ligado al teatro desde hace varios siglos. Para no tener que desearte suerte, pero para dejarte saber que te desean lo mejor, los actores desarrollaron un código de frases que, al oído poco avesado, le podrían parecer hasta infames: “ojalá te mueras”, “muérete”, “que te olvides todo”, “que se te caigan las diablas (las diablas son las luces rojas que penden sobre la escena)”, “enrédate en las piernas (las piernas son juegos de telas que sirven para crear planos en la escena)” y el más popular de todos: rómpete una pierna.

Bueno, creo que a partir de hoy (y a esta decisión apuntaba toda la disquisición chacharera que acabo de hacer), nunca volveré a desearle a nadie que se rompa una pierna. No por una generosidad basada en la experiencia sino, simplemente, porque es la experiencia más inútil, dolorosa y aburrida que uno puede tener. No da ni para masturbarse, al menos no en los primeros días. Ya informaré.

Como decía, yo sólo se lo desearía a un par de políticos. Esa clase de persona se lo merecería sin duda.

* Gracias, gracias: Solchi, Vero, Pasto, Señora que me recogió, Nash, compas de la ambulancia de protección civil, compas del hospital general de Amecameca, Aleida, Laura, Clemencia, Claudi, Juergen, madre, padre, hermana y hermano, David, Miguel (aún sin tu sangre, carnal, la intención es lo que cuenta), Chofis, a los chavos de urgencias del Rubén Leñero, a los chicos que gritaban por las curaciones en esa noche demencial en urgencias (ojalá ya estén mejor), a la banda de la Oficina de AMARC México,a la banda de la Voladora, a todos los que han llamado y mandado mensajes (ya no lo intenten, porque anoche me robaron mi celular… sí, en el hospital), gracias a mi hija, Eva, que mandó una cartita de su puño y letra… si olvido a alguien, es que esto aún no acaba, ni remotamente.

Joder, soy un fardo. Lamento provocar tantas molestias, pero aprecio en todo el hecho de tener a mi alrededor a tanta gente que me quiere. De veras. Y esto sólo se puede decir en inglés: It’s the must humbling experience I ever had. De veras, no hay equivalente en español, que yo sepa.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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