Radio-Diablo 19

Está disponible la versión número 19 del Radio-Diablo.

Nada. Bob Neuwirth, como una piedra rodante. Arseni Tarkovski y otras cosas que le conté a la muerte. Chávez contra el little gentleman y otras razones para la risa angustiada.

Puedes descargarla haciendo click aquí, o escucharla en línea en el podcast de la voladora radio.

Farewell Reel | Adiós Vacilante
Patti Smith | Traducción de Daniel Iván

Han sido tiempos duros
y cuando llueve
llueve sobre mí
el cielo se abre, simplemente,
y cuando llueve
se derrama

Camino en soledad
me sorprenden, parece,
estas lágrimas del cielo
y, amor, no puedo evitar
pensar que esas lágrimas son tuyas

Nuestro amor salvaje vino de arriba
y permanece salvaje
es el viento que aulla
como una voz que sabe que se acabó
porque, amor, moriste
y, claro, lloré,
pero voy a continuar
voy a saludar nuestro amor
y a mandarte una sonrisa
y a continuar

Así que adiós, amor
todo va a estar bien
y entonces todo va a estar bien
los niños van a crecer
fuertes y felices, te lo aseguro,
porque tu amor nos rodea
y el trigo sigue creciendo
y sólo Dios sabe
que seguimos dando
todo lo que nuestro corazón puede dar

Pero no sé por qué
cuando llueve
llueve sobre mí
el cielo se abre, simplemente,
y cuando llueve
se derrama

Pero cuando miro hacia arriba
aparece el arcoiris
como una sonrisa del cielo
y, amor, no puedo evitar
pensar que esa sonrisa
es tuya.

Silencio
Silencio. Como en una sinfonía de mudos. Silencio. Como el de los hombres buenos que trabajan en una fábrica de placebos; en un museo de aquelarres y sacrificios. Silencio. Como el de la carretera subrepticia que te lleva a ninguna parte. Silencio. Como el del preso inocente y el del asesino confeso. Silencio. Como el de un vampiro que desata nudos, como el de un cirujano inexperto, como el del cadáver de un bailarín. Silencio. Como el del parto de cien cocodrilos. Silencio. Como el de la guerra, calibrada para enviar sangre a cada rincón de la rosa de los vientos. Silencio. Como el de una radio encendida, como el de una muerte en los ojos, como el de una navidad en familia. Silencio. Como el de la salida del metro al medio día, como el de las niñas de secundaria que se hunden en el sol, como el de la vida desatada en una fila de ataúdes. Silencio. Como el de cien burócratas tecleando actas de defunción luego de un maremoto. Silencio. Como el de un suicida primerizo. Silencio. Como el de cien aviones en barrena, como el del cascarón de un mamífero. Silencio. Como el de las abuelas cuando caen muertas reclamando su premio en la lotería, como el de un niño de nueve años que piensa por primera vez que odia a su padre, como el de un hombre de cuarenta que descubre que nunca lo odió, que nunca importó, que nunca. Silencio. Como el de un imbécil que reconoce sus virtudes. Silencio. Como el de la risa a gritos o como el del llanto a gritos. Silencio. Como el del discurso de los políticos, el del arrebato de un suicida, el de la casa de un carpintero. Silencio. Como el de un lecho abandonado, el de un tendedero vacío, el de una cabaña en medio de una tormenta. Silencio. Como el de un concierto de punk rock. Silencio. Como el de dios, ese depravado indiferente. Silencio. Como el de una mano recorriendo una espalda que no es la suya. Silencio. Como el de una niña asustada en medio de un incendio. Silencio. Como el de la avenida Corrientes un día de función. Silencio. Como el de un pianista decapitado, como el de un policía de crucero, como el de cristo cuando decidió perdonar pecados. Silencio. Como el de una adolescente que se masturba pensando en su hermana. Silencio. Como el de una autopsia y como el de una biografía. Silencio. Como el de un relámpago, como el de un coro monumental, como el de un ejército en retirada, como el de una casa rodante. Silencio. Como el de un perro cuando mea, como el de una madre cuando reza, como el de un ladrón cuando saca el cuchillo. Silencio. Como el del peso de una mochila. Silencio. Como el de mi hija cuando abre los ojos y me miente. Silencio. Como el de una ambulancia, como el de una demolición, como el de una revuelta y como el de una comuna. Silencio. Como el de una calibre .22 contra la sien, como el de un auto fórmula uno, como el de un desfiladero. Silencio. Como el de los hombres buenos que trabajan en la policía secreta, en los mataderos, en las fábricas de ladrillos, en la conjunción de la historia y el horror. Silencio. Como el de los estudiantes amotinados. Silencio. Como el de los sacerdotes amotinados. Silencio. Como el de los amantes amotinados. Silencio. Como el de las putas amotinadas. Silencio. Como el de las estrellas de cine amotinadas. Silencio. Como el de las divagaciones amotinadas. Silencio. Como el de una suerte de belleza que se amotina.

Silencio. Como el de la muerte. Silencio. Como el que se guarda.

Silencio. Como el que guardo.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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