la desesperación no tiene nombre ni apellidos. es peregrina, salamera, endulza la muerte. no tiene dios ni beso en la mejilla. no ama cotidianamente. a veces desliza una idea inteligente pero luego le prende fuego con prisa, o con halago, o con facilidad. se oprime el pecho como si fuera un ángel con corpiño. tiene bragas de estrella y liguero y medias rotas.

la desesperación no desespera. es paciente, constante y estudió administración de empresas. tiene debilidad por las copas de vino, por las zonas rojas, por las putas, o por los directores de series gringas. la desesperación es un chulo que te mata a carcajadas, o a besos paternales, o a puntapiés con mala suerte. la desesperación es un marciano venido a menos, un capitán de naufragio y palo alto. se deja querer, a veces, cuando se siente uno suicida. se deja caer de espaldas en tu cama, te dice que te ama; y que no hay remedio te lo dice mientras te jode.

cuento en mí desesperaciones sin número, sin ventaja, sin freno. cuento en mí cada rasgo que no coincide, cada respuesta postergada. cierta parte de mí es invisible para todos. es la parte desesperada, supongo; la parte que viene vestida de bombero con carrito, la parte que se antoja de hojalata y gin and tonic.

afuera de un bar, la luna me espera reflejándose en el frío.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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