Poderes Terrenales, Anthony Burgess, editorial Argos Vergara, colección En Cuarto Mayor, Barcelona, 1982.

He aquí lo que se supone debe ser una novela histórica. Burgess, mejor conocido por su impecablemente lúcido y estridente testimonio de la violencia posmoderna llamado A Clockwork Orange o La Naranja Mecánica, presenta en Poderes Terrenales un nuevo testimonio: el del hombre que camina contra y con Dios.

A través de la biografía ficticia de un escritor de mamotretos comerciales llamado Ken Toomey, quien conoce gracias o a pesar de sus inclinaciones homosexuales a todo tipo de individuos, brujos, demonios y hasta un papa —un personaje central extraordinariamente santo y sibarítico—, Burgess nos descubre a una humanidad que apenas acierta a ver en su historia demencial y en sus tragedias íntimas y cotidianas la presencia de un Dios que no se sabe si nos ama o nos desprecia odiosamente. Con una construcción narrativa impecable, muy lejana a la literatura light pero también lejana a la intelectualidad desconcertante, en este ladrillo de 634 páginas se mezclan deliciosamente personajes históricos, que van desde el demente James Joyce hasta el Duce Mussolini, con los personajes del autor, y ambos se avientan su tiro existencial en una búsqueda de sentido y trascendencia que se antoja desesperada en todos, incluso en el lector. Recomendable sólo para aquellos que gusten de largas sesiones de lectura y tengan tiempo para hacerlo, porque está cabrón… estimulantemente cabrón.

Supongo que seguirá siendo conseguible, y si no, lástima. Yo lo encontré de barata en un oscuro congal.

1996
Publicada originalmente en el número del fanzine Yet Len Niis.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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