llego como una ola de ternura, vacía y muerta. me estrello en una playa. me deshago en espuma. beso con labios temerosos al temor mismo y a su cordura. a lo que dicta el miedo, a las frases entumecidas de dios. las beso con reverencia y con asco. con lujuria y con luz indirecta. con miedo y con desafío.

me dicta el odio un par de frases lindas para enamorar chicas estatuarias. me dicta una nota de desprecio y otra de súplica y una más de hotel de paso y de sábanas manchadas y de calor y cadáver. me deja caer en las manos una nota de silencio y de músicas imposibles. me deja caer, simplemente, como si cada palabra fuera una orgía de vacíos.

alzo la cabeza. una pequeña de 4 o 5 años me extiende un pedacito de papel y lo deja en mi mano, que no acierta a cerrarse a tiempo. no concibo un rechazo para esos ojos tibios y ese pelo alborotado. detrás viene, en desfile, otra niña algo mayor, inciertos nueve o diez, con un acordeón negro al hombro, las manos ateridas lanzando notas sin concierto, pidiendo algo que no se conjura ni en sonido, ni en piedad, ni en lástima, ni en muerte.

la pregunta se obvia. venga, dice alguien en un rincón del metro, corriendo como un gusano enloquecido hacia la vagina de un vacío; venga, dice, vamos a hablarles a estas niñas de revolución de justicia social de que otro mundo es posible de que el papa tiene la culpa de derechos sexuales del ezln de la 6a declaración de radio comunitaria de bush y su enloquecida carrera hacia la muerte de todos de altermundismo de la vorágine de las transnacionales vamos a hablarles de algo, de una canción y de una causa y de un efecto, de los culos de los policías y de lo terriblemente injusto que es que exista el punto y coma.

mi ternura me dice que es un arma. un misil. que es una muerte, una muerte en grande, como la muerte elefantiásica de la historia. como cada hombre y cada mujer que se prometen a sí mismos que la injusticia no volverá a ocurrir. mi ternura me dice que ya no hace falta cierta dosis de ternura: que ahora falta toda la ternura, completa, a caballo, la ternura rabiosa que se vuelva cosa de todos los días.

vuelvo. mi ternura se desliza hacia la noche. conservo la nota sólo porque es como una recado póstumo de todo lo que dejamos morir. porque me recuerda que no soy inocente.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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