no había ni una nota, ni la razón o la coraza. no había una sola gota de lluvia arañando las paredes; ni fiesta, ni coartada. la noche caía como un sutil frenesí de colegialas. como el orgasmo de dos hermanas que se masturban.

un auto patinó en la fibra de los días, atropellando a dios. no hay ciencia forense que explique la anomalía. no hay sepelio o grandes exequias. a dios se le entierra difícilmente y en silencio, como una broma mala que se oculta, como una adolescente que olvida el himno nacional, como una monja que escribe libros porno.

olvidé cuándo te di nombre. olvidé cuándo te miré a los ojos. olvidé escribir largas cartas de amor y olvidé al amor mismo. no sé de qué habla el amor. no concibo su lenguaje, ni coincido en su discurso. pareciera que el amor y yo tenemos en común nuestra tendencia al letargo, pero el suyo busca besos y raíces, el mío carne y cementerio. olvidé decirte que no amo a nadie, que no sé hacerlo, que me derrite la palabra amor como a una vela de iglesia, un cirio de policía devoto.

no quiero que me salves. no quiero que inventes la muerte de dios por darme gusto. no quiero autopsias de esto que, inopinadamente, llamamos nuestra historia. todos los sistemas fallan. cada uno implora resistencia, pero cada uno olvida propiciarla. la rebeldía es la última caricia del diablo en la mejilla fría de dios.

abrimos la barriga de dios para imaginarnos el menú. para imaginarnos sus cagadas. para imaginarnos su tracto digestivo. para discernir su historia gástrica. para descubrir la tragedia infinita de su colon perfecto. la materia de dios es gris y dócil, como arcilla para crear adanes. su interior ladra como un perro, como una cacería de brujas. dios da asco, y es patético cuando resucita.

qué forma de matar. qué forma la mía de matar, llena de gracia, el señor es contigo, y con nadie más. ¡me sorprende el arte, me sorprende la exactitud con la que mato! mírate; eres mi cadáver, mi amor, mi dios. cómo decirte de frente que no te amo, cuando te amo de maneras salvajes, desérticas, cabalísticas, frenéticas, mecánicas. no hay conocimiento que baste para explicarlo, para exagerarlo, para rebelarle un nombre. es tan bello que ha aprendido a ser increíblemente feo. es tan sublime que adquiere los sabores de lo ruín, de lo mundano. es tan bueno, que es tan malo.

(dios vibra en el asfalto: hice señales para decirles que pararan, que pararan de una puta vez, que no había ocasión para el quebranto, que no había sigilo en la desazón del mundo.). de nosotros es este sepelio. nuestra vida se agita como una bandera imbécil. como una patria sin patria, como una vagina infectada. carraspea de cáncer y de actos y de vida. cada persona, cada imagen; la totalidad de una vida posible. pero tú y yo lo sabemos: no son nuestros actos los que nos definen. es nuestra ausencia, nuestra historia de ausentes, nuestra fragilidad. nos define cada tragedia, cada derrumbe. cada accidente que involucre la muerte de dios. cada movimiento de ideas, y de violencias, y de morgues.

un ángel aparcando su carroza fúnebre. nadie viaja esta noche. mi amor es un vacío de rostros. mi amor es una hoguera. una pira funeraria. ese reflejo en la calle húmeda es mi impulso. cada vez que palpita la línea del tiempo, es mi impulso.

soy tu puta. soy tu lesbiana. soy la firme idea de que la vida es una fiebre alta.

soy tu sepulcro. tu silencio. ni una nota. ni una razón, ni una coraza.

nada.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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