No es difícil caer enamorado de un hombre. Basta que sepa mirar a la luna de frente y que amenice la llegada de la muerte con un paso de baile suicida. Basta que sepa prometerte la decadencia y el descaro. Que apage las velas con los dedos y que te bese en la boca con cierto olor a chartreuse.

No es difícil enamorarse del diablo. Su larga cola adolece de pasiones y tiene el color del Rock & Roll. Tiene una colección de fotos de dios en pelotas y masturbándose. Tiene las pruebas de que María la virgen regentea un prostíbulo en la Franja de Gaza. Tiene las pruebas de que el sol no es un dios pagano sino un cantinero en ese antro. Y su voz se alza con la majadería de las ferias de pueblo y con las oraciones infames de las adolescentes de París. El diablo pide guerra, pero es dios quien nos la da.

No es difícil mirar la luz interior. Ni imaginarse violando a tu niño interior. Ni imaginarse muertos a todos lo estúpidos niños índigos del mundo, a todos los estúpidos genios del mundo, a todos los colegios particulares del mundo. No es difícil aspirar a entender los argumentos de los imbéciles. Ni aspirar a la falta ni aspirar a la caída ni aspirar a la cocaína. No es difícil enamorarse de una niña de quince y desearla como a una puta de cuarenta. No es difícil ser un pederasta, o ser un terrorista, o ser un parricida. No es difícil. Morir no es difícil cuando no tienes vida ni entelequia. Morir es fácil, y por lo regular no duele.

No es difícil casi nada. Lo difícil es no hacerlo.

Lux Interior Rules. And so The Cramps.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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