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¿Qué EMOS hecho? | lunes, marzo 17, 2008
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 ¿Guerra? ¿Quién grita guerra? ¿El que sabe más, el más auténtico, el que llegó primero, el que envejece estúpidamente en su identidad, el que imposta la voz o la actitud o el peinado, o el que por derecho de antigüedad reclama la modita como suya? La reciente, vergonzante guerra entre Emos y Punks en México, que para poca fortuna de la inteligencia ha llegado con bombo y platillo a los medios de comunicación (y cómo no, si en pocas horas se trasladó de Querétaro a la Glorieta de los Insurgentes, en Ciudad de México, e involucra ya, como peste que se esparce a la velocidad de la idiotez, a los darkis, los metaleros y otros) demuestra tantas cosas y tan tristes que es inevitable confrontarla, lamentarla, mirarla sin soslayo posible. Lo que dice de los jóvenes y no tan jóvenes en este país es no sólo triste sino que se traslada a los terrenos de lo patético. Lo que dice de la atención que los medios le prestan a las tribus urbanas (o suburbanas o barriales o lo que sean), que sólo son visibles cuando se matan entre ellas y que por lo demás sólo sirven para hacer de ellas escarnio y ridículo, es simplemente apabullante. Y lo que dice de la descomposición del tejido social, de la frustración y de la violencia, todas articuladas desde el estado mexicano, es simplemente alarmante. La estupidez se impone, sin duda, cuando todo alrededor es sinsentido, dejadez, mierda en su más puro estado, como a últimas fechas nos ocurre en México. ¡Cuánta carga inútil, cuánto desencanto! No me extraña que personas a las que yo considero (o consideraba, más bien) inteligentes se expresen de manera tan vehemente y vulgarmente intolerante contra cualesquiera tribu urbana que no comulgue con la suya o que le parezca usurpadora, farsante, prescindible. Como si no hubiera nada más en qué pensar, se declaran pública y fehacientemente anti-emo, anti-reggeatón, anti-electrónico, anti-superficial, anti-punk, anti-darki o anti-materia. Y no cabe duda de que en este vacío se cumple a la perfección la premisa Kunderiana (de Milán Kundera, pues, en La Inmortalidad) de que para la insípida afirmación de nuestras identidades sólo contamos con dos salidas: o sumamos y nos disolvemos en una marea de "cosas que soy", o restamos y nos encontramos con la realidad de nuestro propio cero absoluto. Como quiera que sea, en esta estúpida, ignorante, fascista afirmación de nuestra individualidad, que lleva a un grupo de "punks" -que no es posible que lo sean, lo juro- a moler a palos a un Emo en Querétaro y que lleva a un grupo de Emos a moler a palos a unos punks en Ciudad de México, no puede verse sino la afirmación del vacío terrible en el que el estado quiere convertirnos. Y el redituable circo que esto conlleva en las pantallas de televisión (¿alguien alguna vez vio un Emo antes en la televisión mexicana? ¿Y a un punk?). Afirmar a gritos el propio Yo: atrás quedaron los largos debates acerca de la otredad, iniciados por un poeta (Rimbaud) y continuados por los humanistas posmo y el ejército de los políticamente correctos. Atrás quedó la diversidad como experiencia humana enriquecedora, atrás los "getogethers", atrás los espacios comunes que los jóvenes de casi cada época hemos tenido que construir a pesar de casi todo. E irremediablemente lejos quedaron los días en los que nos quedaba claro a hippies, punks, emos, darkis, eskatos, esquizofrénicos (yo pertenezco a esa tribu) y demás que el enemigo estaba en otra parte, claramente delimitado por su odio hacia nosotros. Sí; eso quedó atrás. ¿Por qué no se nos había ocurrido antes odiarnos entre nosotros, carajo, si eso era precisamente lo que hacía falta? Retomo este texto que llegó hoy a mi correo, enviado por Dante Salomo, tatuador y principal artífice de las acciones contra la discriminación de las personas tatuadas, perforadas y con modificaciones corporales: Últimamente se ha dado una ola de intolerancia entre jóvenes. Por un lado se mandan correos electrónicos contra la gente que escucha la música de reggetón. Por otro lado se han dado un par de linchamientos masivos contra jóvenes que se denominan Emos.
Es un absurdo que años atrás los jóvenes se unieran para luchar contra la represión de los gobiernos, de la policía y de los adultos por no respetar las diferentes formas de vestir, peinar, hablar, reunirse, pensar, etc. y que ahora una vez que se han ganado algunos espacios para la diversidad de pensamientos, música, gustos, preferencias, etc los jóvenes en lugar de seguir juntos contra otras formas de represión, por mas espacios en radio, por mas fondos de apoyo a eventos culturales etc, ahora se dividen y se convierten en intolerantes ante otras formas diversas de ser joven, de pensar, vestir, escuchar música, reunirse etc.
Solo al sistema le interesa dividirnos y meternos una sola forma de pensar.
El chopo es un excelente ejemplo de lo que es el respeto a la otredad. Los jóvenes de diferentes grupos de identidad (punk, rock, ska, hip-hop, emos, cholos, darks, hippis, pandros, de la diversidad sexual, etc) le ganaron un espacio a la ciudad, al gobierno donde se hacen conciertos gratuitos, se venden cosas alternativas, se desarrolla el trueque como otra forma de intercambio donde no solo existe el dinero, donde las decisiones se toman entre los mismos jóvenes.
La división, la intolerancia, la xenofobia, la violencia entre nosotros, nos perjudica a nosotros en primer lugar.
No a la intolerancia.
Respeto a la diversidad.
Mejor dicho no podía estar. Pero yo tengo este vicio de intentar mirar la estupidez en el ojo ajeno para no tener que ver la mía, que muy vista la tengo. Y me causa un grave desasosiego comprobar lo desgastado, lo increíblemente desgastado y postergado que está el discurso y peor, la acción, en pos de la diversidad. Y, como corolario de cualquier posibilidad de inteligencia, lo inveterada que aún se encuentra la idea de la autenticidad: el punk viejo que dice que los punks de hoy no lo son; el rocker que dice que el metal no es música; el imbécil que sólo ve inteligencia en la muerte de la inteligencia. Y esto es particularmente absurdo en las tribus urbanas que, al final, somos sin duda una de las últimas reservas de diversidad en un mundo que se sigue negando obstinadamente esa oportunidad. Así que tengo que decirlo: odia, odia todo lo que quieras, intensa y definitivamente, si quieres quedar como un estúpido en la historia del mundo. Post-scriptum: Observaba que hace un par de entradas hablaba sobre mi disgusto por el rock que considero malo. Lo sostengo. La opinión sigue siendo un derecho y tiende (aunque no siempre) a denotar cierto nivel de inteligencia (y no lo digo por mí, joder, sino en general). Lo que convierte la inteligencia en estupidez (como lo escribía arriba) es la afirmación de la propia individualidad en la negación de otro. Lo estúpido es que nuestros gustos musicales, nuestra moda y nuestro modo, sean la expresión de una individualidad tan pobre que hasta nos den motivos para luchar a muerte por ello.
¿Quieres madrear a alguien? Escoge a un político (la mejor manera de madrearlos es hablarles con argumentos e inteligencia, dos artilugios de los que ellos siempre carecen).Etiquetas: activismo, anal-isis >> Leer Completo
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66666 und Melancholie | martes, febrero 26, 2008
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 Hoy a las 6:36 de la tarde alcanzamos las 66666 visitas. Es, sin duda, cosa del Diablo. Notablemente rebasa el medio millón de visitas desde hace mucho. Pero, ¿qué es un "número de visitas" frente a la equilibrada belleza de un número como el seiscientos sesenta y seis mil seiscientos sesenta y seis?
La Melancolía I*, de Alberto Durero, es probablemente uno de los grabados más llenos de símbolos de la obra del pintor renacentista y uno de los más analizados: existen interpretaciones psicológicas, filosóficas, alquímicas, astronómicas (por las marcadas referencias agrippianas) y hasta esotéricas (por su inclusión del "cuadrado mágico" como uno de los elementos centrales de la gráfica: la llamada "mesa de Júpiter", colocada justo encima de la cabeza del ángel principal; una tablita basada en el número 4, cuyas cifras, sin importar el sentido en el que se lean, siempre suman 34 -la constante mágica- y que en el centro lleva la cifra 1514, año de la ejecución de la obra y año de la muerte de la madre de Durero). Vale la pena recordar que la melancolía era uno de los cuatro humores del cuerpo humano reconocidos desde la antigüedad y aún durante el renacimiento: humor melancólico, humor flemático, humor colérico y humor sanguíneo (¡ah!, y yo que sólo conocía el buen humor y el mal humor). Claro está, cada humor estaba relacionado con los cuatro elementos, las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre, los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro faces del mundo -los cuatro fantásticos aún no eran conocidos, dicho sea de paso-. En su aparatosa simplicidad (que no simpleza), esta fenomenología servía como base para casi toda ciencia médica y para los albores de las disciplinas (por no llamarlas pseudo-ciencias) que pretenden explicar la razón y el comportamiento de los seres humanos: la psicología, la psiquiatría y el baile de salón. Para la melancolía, considerado el peor de los cuatro humores, se recomendaban curas tan disímiles como la música (nada mal), los azotes (con razón a cristo le fue como le fue), cierto tipo de algas marinas (naturistas ha habido siempre, ni modo) e inmersiones en agua congelada (joder). Se consideraba que las personas melancólicas eran especialmente vulnerables a las enfermedades mentales e incluso de otra índole, así como propensos a desarrollar peculiares preceptos morales y caminos intelectuales. En su fragilidad, estas personas estaban condenadas a la locura casi ante cualquier alteración de su humor. Y si no se volvían locas, de todas formas se les consideraba gente desdichada, jodida, amargada, descontenta, sombría, malhumorada, malvada, apática, olvidadiza, mentirosa y, bueno, con cierta tendencia a la soledad y al estudio unipersonal. Con excepción de lo descontento, lo solitario, lo estudioso y lo sombrío, yo tuve varias tías que entrarían perfectamente en esta definición. Sin embargo, lo que más resalta de la Melancolía I de Durero es que ayudó a generar uno de los clichés más socorridos de la historia del arte, y que aún funciona hasta nuestros días: la idea del artista huraño, adusto, solitario y atormentado por la creatividad. Muchos artistas del renacimiento ayudaron a cultivar esta idea; sin embargo, pocos se acercaron a la trascendencia del referente creado en este magnífico grabado de Durero. Aún hoy, muchos imbéciles (ojo: la imbecilidad no es un humor; es un estado de la materia -si usted hierve a un imbécil, evapora-) se sienten identificados con este cliché, aunque su arte no valga su peso en talento y mucho menos en oficio o disciplina. Cabe señalar que hoy los humores, y sobre todo la melancolía, no deben ser considerados "formas de ser" o "rasgos de personalidad", sino más bien oficios: que como dijera Sylvia Plath, si usted no lloró, meditó y se autoflageló hoy, entonces hoy no fue melancólico. * Estimado Lector: no malgaste su tiempo buscando Melancolía II o Melancolía III o así; no los va a encontrar. Durero logró un enigma muy efectivo al incluir ese número en el título de su grabado.Etiquetas: anal-isis, webonadas >> Leer Completo
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Barbie estilo Ed Gein* | miércoles, noviembre 01, 2006
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Joyería de la Carnicería de Barbies. Margaux Lange
Esta pieza es simplemente encantadora y resume una idea que me ha dado vueltas durante mucho tiempo en la cabeza. He tenido siempre la proclividad a pensar que la barbie, más allá de la crítica cultural y social que pueda hacerse de ella (desde antípodas como el feminismo y la religión católica), representa sin duda uno de los iconos sádicos más aceptados y bien recibidos de la historia de la humanidad. El fetichismo sexual de barbie —y sus respuestas pensadas para mercados más jóvenes, como las muñecas bratz, etc— es simplemente el fetiche más singularmente claro de toda la humanidad, la muñeca-objeto-sexual que se compra no para el disfrute de las niñas, sino para el deleite de los padres de las niñas. Sus gestualidades y sus artilugios rayan sin duda en la putería más acabada, que además tiene el encanto de ser una putería "aceptable" como modelo para las niñas del mundo. Estos iconos pasan, por supuesto, por su cuota infame de frivolidad y eso las convierte en una perversión aún más deliciosa: carecen por completo de sentimientos o de ideas propias, son "chicas materiales" más huecas que madonna, son perfectamente utilizables y desechables, nadie se alarma cuando yacen inertes y desnudas en la sala de cualquier hogar de clase media, se erigen como la última "muñeca inflable" de la gran sex shop en la que se ha convertido el mundo. Uno puede encontrar una cabeza de barbie tirada en el piso y pasar perfectamente indiferente ante ella, tal vez pensando "ese era su destino". Recordemos que la cabeza arrancada de un osito de peluche todavía hoy enternece. El rabioso maquillaje de las muñecas bratz —que son las que vinieron a coronar, como cereza en el pastel, el concepto de "muñecas para papá" y que juegan además con un elemento pedófilo la mar de siniestro— es la perfecta manifestación de un afán de perversión totalitario por su afanoso fundamento en la gracia de la doble moral: papi puede mirarle las tetas y el culo a la muñequita —la putilla de antro que además es íntima amiga de alguien de su familia— mientras su hija la sostiene y desnuda parsimoniosamente, tratando de averiguar si ese pedazo obtuso de plástico tiene algo más interesante qué ofrecerle. Si no sabes dónde acabó tu muñeca, búscala en la cajuela del auto de tu padre. * Ed Gein, conocido como el carnicero de Plainfield, es probablemente uno de los asesinos seriales más infames de la larga tradición norteamericana. Sus crímenes no sólo incluyeron el asesinato y la mutilación, sino que Gein se constituyó en un verdadero artesano macabro, fabricando muebles, prendas de vestir y hasta instrumentos de cocina con los restos mortales de sus víctimas.Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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Las tres gracias | martes, octubre 17, 2006
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Que no se diga que la gracia está ausente. Que no se argumente o se conmine. La consecución de la gracia es tan ardua y difícil como una guerra estival. La gracia repercute en el orden divino. La gracia es un desafío a cuanto es bello sin méritos propios. Cuando se consigue la gracia, uno puede estar seguro que no se nació con ella, que no es una marca de nacimiento, que no es fatuidad advenediza. Recuerdo que en la escuela preparatoria un día me di la libertad poética de escribir un largo texto (del cual el 50% de las palabras no tenían el más mínimo sentido) acerca de las tres gracias. Aglae, Thalía y Eufrosina —retratadas con singular desparpajo por Rubens en uno de sus más famosos cuadros. Las tres gracias —tres estados fulminantes de la condición humana: la juventud, la madurez y la vejez— son tres por mero accidente. Cada gracia es un accidente y la carencia total de gracia no es sino la vida convertida en un páramo sin accidentes (con un letrero de neón que anuncia " en este pueblo no pasa nada"). Los mismo pasa con las tres virtudes teologales: Fé, Esperanza y Caridad. La entrada a la ciudad de dios —cuya llave no está en las manos de San Pedro, sino de San Agustín... cosas de la preeminencia de la pluma, ya que no es lo mismo ser un pescador analfabeta que un filósofo con posgrados, ni siquiera en el cielo— es estrecha, y más facilmente entraría un camello por el ojo de una aguja que una chica a la que le guste el sexo anal en el cielo. Todo es castigo y virulencia, y ya nadie quiere ir al cielo —lo cual se entiende cuando uno mira las entretenciones del infierno. Thalía terminó de estrella pop mexicana de ínfima categoría.  Vesper | Suicide Girls ¿Cómo hace uno para tener unos ojos así? ¿Será cosa de las perforaciones faciales, o es sólo genética? Claro, habrá quien opine que es efecto del cabello verde...Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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Y sigue siendo una vergüenza | martes, octubre 03, 2006
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¿Cómo podría dejar de serlo? Uno de los mayores crímenes de estado cometidos en México, la matanza del 2 de Octubre de 1968, sigue siendo hoy, octubre del 2006, uno de los más grandes motivos de desaliento, de lectura entre líneas, de rabia y entrevero, de la realidad mexicana. Es imposible comprender el presente de México sin revisar ese día y sus resultados. Sin soslayar el hecho incontrovertible de que los responsables de ese horror siguen libres, durmiendo en sus casas, esperando a morir de viejos. Es imposible no recordar que la suprema corte de "justicia" de este país nos regaló -o les regaló- la infame certeza de que sus crímenes "han caducado". ¿Cómo caduca una vergüenza y un crimen de esa magnitud? ¿Cómo caducan esos muchachos y muchachas muertos, vejados, humillados? ¿Cómo puede caducar la muerte del espíritu de una nación? ¿Tiene fecha de caducidad la justicia, tienen "dead line" el espíritu humano y la dignidad? Aunque no haya respuesta posible a esas preguntas (porque no hay quien, con rostro visible, pueda contestarlas), uno no puede dejar de pensar en lo que, en retrospectiva, le ha significado ese día a este país. Más allá de marchas conmemorativas -a las que siempre hay que ir, aunque sean poco menos que, como dijo el poeta, un recuento de los muertos que somos-, pienso que, de manera más profunda, el mapa de la izquierda mexicana nos puede decir mucho más del fardo infame que esa fecha, 2 de octubre de 1968, le ha impuesto a las luchas que han sido, desde entonces, en este país. Por supuesto, la desolación no honra pero sí ennumera (y claro, levanta ámpula y estadística). Y si ver a Elena Poniatowska asuzando a las huestes pejelagartistas, no contra el capital o contra el gobierno espurio o contra los grandes intereses económicos, sino contra el SubComandante Marcos, no es una de las cosas más desoladoras que le hayan pasado a la izquierda "iluminati" de este país, no sé que chingados pueda ser. Lo que de historia y movimiento ha perdido la izquierda mexicana -sin duda pérdida mucho más clara, infamemente clara, luego del pasado 2 de julio y, pero aún, luego del pasado 16 de septiembre del 2006, en la "convención nacional democrática"-, es indiscutiblemente el peor homenaje para nuestros muertos, los del 68 y los de la muerte chiquita en tantos absurdos, en tantos Acteales, Pasta de Conchos, Atencos, etc. Porque esos también se murieron. Dentro de 2 años se cumplirán 40 años de este evento. Ya se estarán organizando las comisiones para la conmemoración y se estarán viendo las formas de hacerlo lo más corporativo posible. Y me temo, profundamente, que será sin remedio una fiesta de muertos.            2 octubre 68Etiquetas: activismo, anal-isis >> Leer Completo
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De bubis, eufemismos, vulgaridades y el lenguaje para el placer | domingo, octubre 01, 2006
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Ahora que veo mi entrada anterior, pienso en la palabra "boobs", que ha sido retomada en un anglicismo -supongo que no aceptado- de amplia difusión en los países de habla hispana, particularmente identificado con las clases medias: "boobies" en inglés, su equivalente "bubis" en el lenguaje de las adolescentes que se "autodescubren". Tetillas, chichitas, tetitas, lo que sea que sea sinónimo de esta aberración, parece no tener el grado de "caché" que es requerido por las adolescentes de clase media en América Latina para referirse a sus tetas. Así pues, cuando están refiriéndose a sus masturbaciones no pueden, por ejemplo, decir "me toqué las tetas" sino que tienen que sustituirlo por el incomprensible "me toqué las bubis". Peor aún cuando están en pleno acto fornicatorio; ahí, en pleno jadeo y sudor no pueden pedirle a su afortunada pareja sexual "¡chúpame las tetas!" -que, asumo, es una verdadera vulgaridad en su imaginario- sino que tienen que recurrir al elegante "¡chúpame las bubis!". El afán eufemístico de la clase media no tiene parangón. Ha evolucionado -aunque para mi gusto no representa ninguna evolución, sino un primitivismo conceptual de lo más chabacano- de la pedestre caracterización numérica de las heces fecales (¿quién no recuerda en sus propios labios infantiles la insustituible, histórica frase "voy a hacer del uno" o "acabo de hacer del dos"?), pasando por una etapa de revaloración apurada de los intercambios enunciativos de lo "políticamente correcto" (afroamericanos, afrocolombianos o afro-el-gentilicio-que-sea por negros, trabajadoras sexuales por putas, personas de la tercera edad por viejos, personas con facultades diferentes por discapacitados, etc.), para terminar en el momento presentáneo de la caracterización del estatus a través de que lo que nombremos (las bubis, por ejemplo) tenga un dejo exotista y, por supuesto, deje de tener un carácter vulgar o aterrador (pienso en este último caso, por supuesto, en el uso de la figura eufémica "balcanización" que como corolario encierra un profundo afán reduccionista, generalizante, además de un profundo desprecio por las personas que sufren la violencia fraticida). Como quiera que sea, parto de las bubis para decir que hace falta una revaloración de lo vulgar como fuente de una comunicación directa, de primera mano; una comunicación que no tiene que arrastrarse por el fango de complicadas lecturas o de interpretaciones y reinterpretaciones. Una exégesis más directa de lo que se dice parte casi siempre de lo vulgar o, si se quiere ser eufémico, de lo directo. En todo caso, hay ya una relación directa e inmediata entre lo vulgar y lo placentero, particularmente ligada al hecho de la "pérdida del pudor" que se supone es uno de los principios elementales para involucrarse en cualquier actividad placentera. Imaginémonos entonces a una pareja de amantes involucrados en lo suyo. - Amada mía -diría él- tengo enormes ganas de introducir mi pene erecto en tu vagina lubricada. - Y yo -diría ella- deseo que con firmes movimientos de tu pubis y tus caderas me lleves al orgasmo. ¿Alguien puede imaginarse algo menos estimulante que esto? ¿Qué maldito o maldita escritora de novelas eróticas se atrevería a referir un diálogo como el anterior sin llegar de inmediato al más terrible de los ridículos? Ahora mismo recuerdo la ingente vergüenza ajena que experimenté cuando leí en alguna novela de Isabel Allende (si mal no recuerdo, De Amor y de Sombra) la hórrida frase "la inundó con sus aguas felices." ¡¿Aguas felices?! ¿No es mil veces más bella, erótica, la frase "la inundó con su semen"? ¿Qué carajo son las aguas felices? Sin duda, las cosas que se dicen los amantes están llenas de referencias vulgares. No faltan las palabras que, con todo color, definen a las partes del cuerpo en una relación utilitaria con el placer. Verga, culo, mamar, chupar, meter, sacar, duro, tetas, rico, pinga, cola, lengua... todas esas referencias que además, si saben leerse, son partes de un mapa inequívoco (las personas cuando están desnudas, juntas y teniendo sexo van ennumerando, en realidad, una lista de compras). Y por mucho que le moleste a la clase media (sobre todo a la políticamente correcta), la búsqueda del placer sigue siendo, y nunca dejará de ser, la más egoísta de las experiencias y la que, a dios gracias, más convierte al cuerpo propio y al ajeno en un objeto, en algo útil (digamos, señorita, que sus bubis no me sirven de nada, pero con sus tetas podría hacer maravillas). Por supuesto, esta comunicación no es solamente comprobable en la cama y desnudos. Las personas en la calle crean sus códigos, los asumen, los transforman, y les dan una importancia esperanzadora. Hace un par de días conocí a un hombre negro de la costa caribe en Bogotá, Colombia. Y él me dijo una de las cosas más vulgares que he escuchado últimamente. Tocándose repetidas veces el pecho con el puño cerrado me dijo "en este negro tienes un hermano". Luego, me dijo que ese signo del puño en el pecho lo puede uno ver en las calles de Bogotá y otras ciudades como una señal de hermandad entre los negros y las negras en Colombia. Y finalmente, me refirió que su hijo de tres años ya repite este gesto cada vez que mira a una persona negra en la calle. Si este no es uno de los más bellos ejemplos del increíble valor de los códigos del conocimiento vulgar en la construcción de una comunicación directa, no me imagino qué otra cosa podría ser.  Si esto no es un par de tetas, ¿entonces qué es?Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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Erotic Jesus | miércoles, septiembre 27, 2006
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Erotic Jesus lays with his Marys. Loves his Marys. Bits of puzzle, hitting each other... (jane's addiction)asumo que la sexualidad de dios se resume o bien en su incapacidad para sentir (sentir tiene que ser una debilidad humana, un defecto en todo caso) o bien en la definición de su existencia como un orgasmo eterno. cualquiera de ambos escenarios lo coloca en una situación de profunda desventaja (evidentemente, ser dios debe ser increíblemente incómodo, demandante, aburrido) para comprender la circunstancia humana -ya sea nuestra capacidad para el dolor o nuestra capacidad para sorprendernos ante el placer. aún asumiendo que esta lejanía pudiera ser "intencional" (dios tiene esa tendencia central en su conducta; hacernos creer que todo lo que tiene que ver con sus designios tiene una intencionalidad, por absurdo que parezca), la existencia de un ministerio en las religiones relacionadas con él (no importa cuál, ya que los casos de sacerdotes o pastores o gurús que cogen son inumerables y abarcan casi todo culto conocido) que ejerce su sexualidad en su santo nombre -ocultando este ejercicio pero realizándolo de manera sistemática- nos hace pensar que la existencia de un "dios erótico" no sólo es plausible, sino innegable a estas alturas. pienso ahora en el maharishi, confesándole a john lennon que intentó tirarse a marianne faithfull (carajo, ¿quién no hubiera querido?). me detengo en el siguiente concepto: si john abandonó el credo del maharishi por esa razón... ¿quién realmente estaba teniendo una actitud de doble moral? ¿maharishi, lennon, o ambos?
Jesucristo, el camino, la verdad y la vida (en alguna calle alemana) Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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grito por grito y madonna por madonna | domingo, septiembre 03, 2006
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 al parecer, la policía noruega ha recuperado los dos ingentes cuadros de edvard munch que habían sido robados del museo munch en oslo: "el grito" y "la madonna". no fue ninguna aventura digna de ninguna película gringa o de algún capítulo de CSI, sino más bien una coincidencia tendiente a lo vulgar: la tira agarró a un ladrón de bancos y éste, para que le dieran menos añejos en la cárcel, les dijo que sabía dónde estaban las obras. los polis noruegos están "convencidos" (ojalá no con la misma convicción con la que buscaron las piezas) de que las pinturas encontradas luego del espectacular operativo -en el que, además, no arrestaron a nadie- son las originales. una de ellas (no han dicho cuál) presenta un rasgón menor y la otra un pequeño deterioro de uno de sus extramos bajos, ya que los ladrones les quitaron el ostentoso marco. como sea, en lo personal espero que sean las originales. todo este tinglado de personas con el suficiente poder y dinero para organizar el robo de piezas de arte, quitando así la posibilidad de que el resto de los mortales podamos verlas de frente, en vivo (como yo lo pude hacer con "el grito", hace ya varios años, en la ya mítica exposición organizada por, chale, la Fundación Cultural Televisa -perdón por los ruidos, si los oyeron; es que fui a vomitar), todo este tinglado, decía, me parece una de las expresiones más acabadas del capitalismo salvaje, que no sólo es capaz de robarse elecciones, patrimonios culturales e históricos, tierras de propiedad milenaria, leyes, recursos naturales y un larguísimo etcétera, sino que también aspira a robar para sí el gozo y la belleza. en un razonamiento escencial, eso es precisamente el fin último del capitalismo: privarnos de toda noción de belleza en aras de una absoluta, dictatorial, noción de utilidad. Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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| jueves, noviembre 13, 2003
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desde el teclado sin acentos:
es muy divertido pensar que el contexto (ese demonio sagrado de los que lo analizan todo) puede de hecho ser fortuito, o puede ser incluso falaz.
¿donde pues quedaria lo circunstancial?
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estaba leyendo que el pancracio (sinónimo eufemístico pa las luchas) es un plausible sustituto de la violencia intrafamiliar. me imagino a dos personas, hombre y mujer, desnudos frente al televisor, acuchillando levemente al menos avesado de los dos, mientras hombres y mujeres gordas-todos-enmascarados-y-enmascaradas se debaten sudorosos en el televisor.
estamos acostumbrados a una cultura de muerte, y no hay sustitutos para eso.
dime que me vas a matar. Etiquetas: anal-isis >> Leer Completo
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