Escribo esto desde el hospital Rubén Leñero, cama 16 del 3er piso, servicios de… mmmh. Olvidé el nombre. Ya. Ortopedia: sustantivo. Área de la medicina que se ocupa de los problemas del Orto.

El martes pasado rompí mi pierna en un accidente la mar de absurdo. Mi bicicleta, bautizada por la banda como “la sombra-luz” (por la famosa motocicleta del SubComandante Marcos), tuvo la brillante idea de derraparse conmigo arriba. Vi cómo se acercaba el piso de una forma inusualmente rápida, mi cara se estampó contra el piso, mi brazo izquierdo… y debajo de todo esto, mi pierna izquierda. Al principio, sólo tuve la extraña certeza de que algo no estaba bien. Una mujer muy amable acudió en mi auxilio; su primera declaración fue:

– No se mueva, joven, porque sonó muy feo.

Me encantó que fuera el sonido lo que definiera la preocupación de mi benefactora.

Hospital local, mucho dolor, preguntas absurdas todo el tiempo (nunca dije tantas veces mi nombre a tantos desconocidos en tan poco tiempo), sala de urgencias del Rubén Leñero, la definición misma de lo sórdido a mi alrededor. Todos muy amables, pero con esa frugal indiferencia por la miseria humana que, me imagino, debe ser una característica sine qua non si uno quiere vivir de eso.

Y bueno, ahora aquí, en una cama, la 16 del 3er piso, Ortopedia.

Fractura de Meseta Tibial tipo IV de Shalkter. Qué mierda significa eso, sólo los doctores lo saben. Lo que sé con certeza es que van a operarme. Tornillos, placas, dinero. No es buena idea, nunca, caerse y romperse un hueso.

Es como huir de Ítaca, escuchando el canto de las sirenas, y saber que a la vuelta de la esquina te espera el naufragio.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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