Tiendo a pensar que, en lo general, es una mala idea escuchar a las demás personas. Supongo que en todos los años que llevo como blogero nunca he dicho nada tan políticamente incorrecto y supongo también que por lo menos uno de mis tres lectores dejarán de leerme, visitarme y/o escribirme después de esta afirmación. Lo sostengo. Es una mala idea escuchar a los demás. En un mundo que hizo suyas una serie interminable de ideas falaces acerca de lo que significa, por ejemplo, la tolerancia, resulta casi infame decirle a alguien “no”: No quiero, no me gusta, vete al carajo con tu idea, me importa un carajo lo que digas. A veces te acusarán de individualista, los menos avispados, y de traidor a la revolución los más imbéciles (es decir, los que además de ser poco avispados se creen inteligentes, comprometidos, etc.). No quiero significar que escuchar, como acto cuya deontología (subrayo: deontología, no significado) apunte a “poner atención a lo que otros dicen”, haya dejado de ser siempre vital, siempre retador, siempre excitante para cualquiera que tenga más de dos dedos de frente.

Pero a últimas fechas (o no, perdón; en realidad, desde hace mucho tiempo, pero con un revival muy intenso a últimas fechas) he escuchado a más de una persona “de izquierda” decirle a otros “no sabes escuchar“. Lo que significa, palabras más, palabras menos: “no haces lo que te digo”, “te aburres cuando hablo”, “¿por qué no me aplaudes?” o “¿cómo es posible que no te entusiasme la tan brillante idea que te acabo de zorrajar?”. En tan vibrante estupidez (cuando la estupidez se indigna, es fluorescente), puede uno detectar el gérmen de la más eversiva de las intolerancias, de la más incoherente de las luchas; el germen de la imposición. Es curioso que el axioma de la “escucha” como virtud de izquierdas resurgiera -al menos en México, y hasta donde alcanzo a ver- a partir del meticuloso y vibrante esfuerzo de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y la consecuente Otra Campaña de los Zapatistas, que bajo la idea del “caminar preguntando” supuso una disciplina férrea por parte del zapatismo para NO tomar la palabra, para permitir que las palabras (y en consecuencia, las ideas) se encontraran en donde nadie podía preveer encuentros.

Sin embargo, lo que hoy impera en ciertas esferas de la lucha social -incluso en varias de abajo y a la izquierda- es precisamente lo contrario. En el escenario de la izquierda mexicana, es casi retro pensar en no imponer. Me causa curiosidad -sí, una de esas curiosidades enfermas- ver cuál podría ser el destino final de todos esos baluartes de la “democracia” (es decir, luchadores sociales, líderes) que, empecinados en que su visión del mundo y las formas son tan, tan, pero tan universales que NO pueden constituir imposición alguna, se avocan últimamente a la imposición de sus banderas, liderazgos y modos.

Si hacemos caso al imperativo categórico del viejo y animoso Kant, y asumimos que el deber ser necesita de los otros como espacio para verificarse (es decir, la deontología como ciencia de la ética -no como erróneamente la concebía Jeremy Bentham, es decir, como la ciencia de la moral, ya que la subjetividad no puede tener su propia ciencia), asumimos también entonces que el deber ser de la escucha es más una guía hacia la comprensión de nosotros mismos en lo que conocemos de los otros y un camino para descifrar el comportamiento ético como un razonamiento sine qua non de la condición humana (la de las formas de vida humana más o menos inteligentes, se entiende).

Es decir, bajo la lupa kantiana, que si quieres que tu conducta pueda convertirse en norma general, debes preguntarte qué pasaría si todos comenzáramos a actuar igual. Dicho de otro modo, no creas que tu conducta es conveniente para todos sólo porque te conviene a ti. No seas imbécil, pues.

La razón hoy, en muchas izquierdas, es trístemente imbécil. Escuchar la razón se ha vuelto triste. Escuchar comienza a ser una flor que se marchita en el acto mismo de escuchar pero, más todavía, en el acto de que te escuchen.

The following two tabs change content below.
Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

Latest posts by Daniel Iván (see all)