por Lawrence Ferlinghetti
(traducción de Daniel Iván)
(Foto de Chris Felver)

Inventen un nuevo lenguaje que cualquier persona pueda entender.
Escalen la estatua de la libertad.
Alcancen lo inalcanzable.
Besen el espejo y escriban sobre lo que vean y escuchen.
Dancen con lobos y cuenten estrellas, incluyendo aquellas que no se pueden ver.
Sean ingenuos, inocentes, no cínicos, como si acabaran de llegar a la tierra (lo cual es cierto en su caso, lo cual es cierto en todos los casos), sorprendidos por aquello a lo que han arribado.
Escriban periódicos llenos de vida. Sean reporteros del espacio exterior, enviando despachos a ese supremo editor que aún cree en el descubrimiento total y que tiene poca tolerancia al aire caliente.
Escriban un poema sin fin acerca de sus vidas en la tierra, o en donde sea.
Lean entre líneas el discurso humano.
Eviten lo provinciano, vayan por lo universal.
Piensen subjetivamente, escriban objetivamente.
Imaginen largos pensamientos en frases cortas.
No vayan a talleres de poesía; pero si van, no vayan a aprender “cómo” sino a aprender “qué” (Qué es importante escribir).
No se dobleguen ante críticos que no hayan escrito grandes obras maestras.
Resistan mucho, obedezcan menos.
Liberen en secreto a cualquier ser que vean en una jaula.
Escriban poemas breves sobre la voz de la aves. Hagan realmente lírica su lírica. Los cantos de las aves no están hechos con máquinas. Den a su poema alas para que vuele sobre las copas de los árboles.
La multicitada máxima de William Carlos Williams, “No hay ideas sino en las cosas”, está bien para la prosa, pero le da un golpe de muerte a la lírica, ya que las “cosas” están muertas.
No contemplen su ombligo en la poesía y piensen que el resto del mundo pensará que es importante.
Recuerden todo, no olviden.
Trabajen en una frontera, si pueden encontrar alguna.
Vayan al mar, o trabajen cerca del agua, y remen su propio bote.
Júntense con poetas pensantes. Son difíciles de encontrar.
Cultiven la disidencia y el pensamiento crítico. “El primer pensamiento es el mejor pensamiento” es una idea que tal vez no funcione para la mejor poesía. El primer pensamiento podría ser el peor pensamiento.
¿Qué hay ahora en su mente? ¿Qué traman? Abran la boca y dejen de murmurar.
No sean tan “de mente abierta” que sus sesos se les salgan.
Cuestionen todo y a todos. Sean subversivos, confronten constantemente a la realidad y al estatus quo.
Sean poetas, no mercachifles. No abastezcan, no complazcan, especialmente no lo hagan con sus posibles audiencias, lectores, editores o publicistas.
Salgan del clóset. Ahí adentro está oscuro.
Levanten las persianas, abran las ventanas de par en par, desháganse de sus techos, desatornillen las chapas de las puertas, pero no pierdan los tornillos.
Comprométanse con algo que no sean ustedes mismos. Sean militantes. O caigan en éxtasis.
Ser un poeta a los dieciséis años es tener dieciséis años, ser un poeta a los 40 es ser un poeta. Sean ambos.
Levántense y tiren una meada, el mundo está en llamas.
Tengan un buen día.
Leído por primera vez en el 17° Festival Anual de Poesía Preparatoriana de San Francisco, febrero 3, 2001.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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