Erotic Jesus lays with his Marys. Loves his Marys. Bits of puzzle, hitting each other… (Jane’s Addiction)

Asumo que la sexualidad de dios se resume o bien en su incapacidad para sentir (sentir tiene que ser una debilidad humana, un defecto en todo caso) o bien en la definición de su existencia como un orgasmo eterno. Cualquiera de ambos escenarios lo coloca en una situación de profunda desventaja (evidentemente, ser dios debe ser increíblemente incómodo, demandante, aburrido) para comprender la circunstancia humana -ya sea nuestra capacidad para el dolor o nuestra capacidad para sorprendernos ante el placer.

Aún asumiendo que esta lejanía pudiera ser “intencional” (dios tiene esa tendencia central en su conducta: hacernos creer que todo lo que tiene que ver con sus designios tiene una intencionalidad, por absurdo que parezca), la existencia de un ministerio en las religiones relacionadas con él (no importa cuál, ya que los casos de sacerdotes o pastores o gurús que cogen son inumerables y abarcan casi todo culto conocido) que ejerce su sexualidad en su santo nombre -ocultando este ejercicio pero realizándolo de manera sistemática- nos hace pensar que la existencia de un “dios erótico” no sólo es plausible, sino innegable a estas alturas.

Pienso ahora en el Maharishi, confesándole a John Lennon que intentó tirarse a Marianne Faithfull (carajo, ¿quién no hubiera querido?). Me detengo en el siguiente concepto: si John abandonó el credo del Maharishi por esa razón… ¿quién realmente estaba teniendo una actitud de doble moral? ¿Maharishi, Lennon, o ambos?

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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