J’ai plus de souvenirs que si j’avais mille ans.
Charles Baudelaire

Ser devueltos a la fibra de la noche. Contemplando en el ensimismamiento de mis años (los mil años que me contemplan) toda rebeldía, todo fervor que en sí mismo se aferre a la revuelta. Que dios sufra al vernos con esta determinación a volver a la quintaesencia. Que nunca se nos escape una fórmula de amor por los labios; que si se escapa, signifique algo. Abrir los labios para recibir un beso porno y conmovido, un beso presto y diez años menor que uno. Adivinar bajo el suéter de ella un arrebato de infortunio; como si de pronto se diera cuenta de que importo, aunque no. Amar como sólo pueden amar los que van a morir. Amar como sólo pueden amar los que miran morir a su amor. Dedicarnos con oficio de generales a la dictadura del tiempo y de la tristeza. Dedicarle un no en carne viva al deseo de poseer, al deseo de que todo permanezca. Zanjar con un movimiento de mano todo coqueteo del tiempo. Un barril lleno de pólvora en nuestro corazón, un arma en nuestra mano, destinada sólo a arrebatarnos a nosotros el último deseo de permanencia. Un libro triste velándonos los ojos, ocultando a los vulgares la debacle de nuestro llanto. Abrir las manos para recibir la carretera, para abordar el viaje, para las mil leguas de invierno que esperan nuestro paso. Calcular en las manos del viento una posibilidad, o un mar de ellas. Hundir el barco en ese mar, urdir la tregua salvaje de masticar nuestro desencanto. Volar las campanas a muerto, las batallas a muerto, las conclusiones a muerto. Desencajar las pupilas de una virgen impaciente. Derribar las exclusas que detienen nuestra historia de inundaciones. Arribar al llanto como sólo arriban los que están a punto de partir.

Partir como niños dibujantes a una imagen de nosotros: partir hacia la bala, hacia la horca, hacia la guerra. Un puente. Un salto. Un Cuchillo. Un tajo.

Un hogar en llamas. Un diablo en la música.

*En la teoría musical antigua, particularmente durante el medievo, se aplicaba el nombre de “Diabulus in Musica” al tritono (el intervalo de la cuarta aumentada -por ejemplo: do-fa#- o de la quinta disminuida -por ejemplo: do-sol bemol). En esta época, se consideraba que este intervalo era especialmente disonante; era el intervalo prohibido, una violación a las matemáticas “perfectas” que dominaban el mundo.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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