Warning: This post contains full frontal nudity

Body is the sole definition of what’s deep about us. It is the only clear boundary of the rather arbitrary designation “I am”; the only one tangible at least. It determines our social, historical, erotic, molecular, geometrical and circumstantial subject. It faces the world, contains us and calls us to rebel against it: which shows that, in fact, we’re more complicated than the matter of our confinement.

All control finds its meaning because of the body: all repression hosts the body as its first victim, but also as its general and encyclopedic scheme. The body is the object in dispute; towards him run both the military and the adulterer, the employer and the soothsayer, the church and the state, which know no divisions when it comes to misleading.

We are, calculatedly, mute witnesses to the bodies of others and, at the same time, tangible borders for them. When somebody protest against his character of “object”, is refusing the most clear functions the body has for delirium: to be an object; usable, apprehensible, exudable, despicable, imbricate, desired and desirable. It appeals to moral reasoning as it provoques the denial of all reason: body is a figurative and conceptual problem, but also a deliberative and argonautic one.

Body imposes the condition of judge, jury and executioner: we are the observable other , we are the one who observes; we are the one possesing, and the other being possessed.

Advertencia: este post contiene desnudos frontales y totales.

El cuerpo es la única delimitación de lo profundo en nosotros. Es la única frontera clara de la más bien arbitraria denominación “yo soy”; la única tangible en todo caso. Determina nuestro sujeto social, histórico, erótico, molecular, geométrico y circunstancial. Se enfrenta al mundo, nos contiene y nos llama a la rebelión en contra suya; lo que demuestra, en los hechos, que somos más complicados que la materia de nuestro encierro.

En virtud del cuerpo, todo control encuentra sentido: toda represión acoge al cuerpo como víctima primera, pero también como ardid y como generalidad enciclopédica. El cuerpo es el objeto en disputa; hacia él corren el militar y el adúltero, el patrón y el agorero, la iglesia y el estado, que no saben de divisiones cuando de inducir a error se trata.

Somos, calculadamente, mudos testigos del cuerpo de los demás; y, al mismo tiempo, frontera demostrable de los cuerpos ajenos. Cuando se protesta contra su carácter de objeto, se niega al cuerpo una de las funciones más claras que posee en virtud del delirio: ser objeto; utilizable, aprehensible, exudable, deleznable, imbricado, deseado y apetecible. Atrae al razonamiento moral tanto como atrae a la negación de todo orden: el cuerpo es un problema figurativo y conceptual, pero también deliberativo y argonáutico.

El cuerpo nos impone la condición de juez y parte: somos el otro observable, somos el otro que observa; somos el otro que posee, somos el otro poseído.

 

The Photography of David Hamilton feeds the vileness of the censor: the debate about the artistic validity of his nudes (involving girls continually having the appearance and / or condition of infants) have provoked severe reactions mainly in England and America, where Puritan ideas oftenly translate into police actions.

His imagery, however, makes an important reflection on some of the deeper characterizations of art: the viewer’s role of silent observer, voyeur, inappropriate witness, invasive bystander or masturbatory offender, which encloses a good part of the graphic and performative arts since a long while. Hamilton also recreates for his art three idyllic situations and raises them conclusively: the ethereal condition of the body, innocence as erotic matter and “lesbos-lesbia” as both meaning and space for utopia.

This post includes a selection from the books “Age of Innocence”, “Les Desmoiselles”, “A Place in the Sun” & “Rêves de Jeunes Filles”; a still from the film “Laura”; the photographies “Abandon, Tokyo, 1986”, “Les voiles de Saint-Tropez”, “Moroir, Miroir” & ” Épreuve d´artiste”; as well as two untitled photographies.

La Fotografía de David Hamilton alimenta la vileza del censor: el debate en torno a la validez artística de sus desnudos (que involucran contínuamente a chicas de apariencia y/o condición de infantes) han provocado diversas reacciones principalmente en Inglaterra y Estados Unidos, donde las ideas puritanas se traducen en acciones policíacas.

Su imaginería, sin embargo, surte de importantes reflexiones a una de las caracterizaciones más profundas del arte: la de la esfera del espectador como observador mudo, voyeur, testigo inadecuado, mirón invasivo o delincuente masturbatorio, en la que recaen una muy buena parte de las artes gráficas y performativas desde la más visible antigüedad. Hamilton, asimismo, recrea para sí tres situaciones idílicas y las trae a colación de manera contundente: la condición etérea del cuerpo, la inocencia como materia de lo erótico y el lesbos-lesbia como significación y espacio de la utopía.

Este post incluye una selección de los libros “Age of Innocence”, “Les Desmoiselles”, “A Place in the Sun” y “Rêves de Jeunes Filles”; un fotograma de la película “Laura”; las fotografías “Abandon, Tokyo, 1986”, “Les voiles de Saint-Tropez”, “Moroir, Miroir” y ” Épreuve d´artiste”; así como dos fotografías sin título.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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