I
No hay ni un pedazo de fibra
nada que quede y se resguarde
fuera de mí está la tumba
y adentro la mismita muerte
como derrotada y buena onda
como un amigo muy querido
que te dice “chido, valedor”
y me dedico a mirar alrededor
para descubrir si algo queda
cuando miro mis paredes húmedas
y mi techo con goteras
-llenas de años, todo tan lleno
de años como si no hubiera
alguna otra mierda de que llenarse-
cuando miro mi luz
y mi suerte como hombre
me parte el alma no ser
un mariachi, un perro
o algo más, algo
capaz de salvar su alma.

Trabajo ocho horas para ganar
una mierda, todo lo que me trago
y todo lo que se traga el cagadero
y me digo que si fuera capaz
de creer en todo o en nada
entonces, aún así, viviría
como el remedo de un ángel
como la lágrima obsesiva
como el después de todo.

II
No te vayas, me digo
cuando me miro irme todos los días
enfadado
con mi tiempo y
el sentido del llanto
y lo que digo cuando lo digo
para mí.
Y me quedo en mí
imaginándome -sabiéndome-
la víctima de lo que es
en esta mierda
que me obliga a ausentarme
de mí.
No te vayas, me digo,
pero aún así
no me escucho
y me pierdo
lentamente.

III
Sé lo que es
lo llamo por su nombre
es el miedo lo que invoco
morirme de miedo
pero no soy yo.
Está claro
como cualquier cosa
y se tiene a sí mismo
para acabar conmigo.
Pero no soy yo.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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