traducciones


24
Mar 07

¿Nosotros importamos?

Y el año nuevo llegó.
El nuevo milenio.
Sólo un día más en toda una vida de días similares.
Pero cada uno de ellos lleno a tope de posibilidades.
La posibilidad del desastre.
Y la posibilidad de la perfección.

Estar entre ellos de nuevo era bueno.
Los inocentes y los culpables.
Todos igualmente indefensos.
Todos perfectamente perdidos.
Y, aunque fuera espantoso admitirlo,
todos mereciendo el perdón.

¿Qué va a ser de ellos?, me pregunto.
¿En otros 100 años van a nacer todos en probetas?
¿O tal vez van a evolucionar en computadoras,
para formar grupos de máquinas de inteligencia artificial sin cuerpo?
¿Van a recordar quién fui yo?
¿Van a recordar lo que dije?
¿Eso va a importar?
Tal vez alguien más va a venir y va a decir más o menos las mismas cosas.
¿Alguien lo tomaría en cuenta?

¿En 100 años van a vivir en otro planeta?
¿Va a seguir existiendo la tierra?
¿Van a diseñarse a sí mismos genéticamente para que la enfermedad sea cosa del pasado?
¿Van a convertirse todos en una sola raza gigante y multiétnica?
¿Van a descubrir el secreto del Universo?
¿Dios?
¿Van a convertirse en Dioses ellos mismos?
¿Qué van a comer?
¿En qué clase de casas van a vivir?

Las ciudades, imagínatelo,
¿cómo podrían llegar a ser?
¿Van a tener que seguir yendo a trabajar cada día?
¿Cómo se van a vestir en el futuro?
¿Llegarán a ser tan inteligentes como pueden llegar a ser?
¿Y ser más inteligentes los va a hacer más felices?
¿Van a hablar todos el mismo idioma en el futuro?
¿Van a hacer el amor?
Tal vez va a llegar a haber más de dos sexos.
¿Van a seguir creyendo que la vida es sagrada?
¿Eso va a importar?

¿Nosotros importamos?

Jesucristo (en “The Book of Life”, película de Hal Hartley. Traducción de Daniel Iván)


3
Feb 07

Radio-Diablo 19 – Y el diablo se conmueve | Adiós Vacilante | Silencio

Radio-Diablo 19

Está disponible la versión número 19 del Radio-Diablo.

Nada. Bob Neuwirth, como una piedra rodante. Arseni Tarkovski y otras cosas que le conté a la muerte. Chávez contra el little gentleman y otras razones para la risa angustiada.

Puedes descargarla haciendo click aquí, o escucharla en línea en el podcast de la voladora radio.

Farewell Reel | Adiós Vacilante
Patti Smith | Traducción de Daniel Iván

Han sido tiempos duros
y cuando llueve
llueve sobre mí
el cielo se abre, simplemente,
y cuando llueve
se derrama

Camino en soledad
me sorprenden, parece,
estas lágrimas del cielo
y, amor, no puedo evitar
pensar que esas lágrimas son tuyas

Nuestro amor salvaje vino de arriba
y permanece salvaje
es el viento que aulla
como una voz que sabe que se acabó
porque, amor, moriste
y, claro, lloré,
pero voy a continuar
voy a saludar nuestro amor
y a mandarte una sonrisa
y a continuar

Así que adiós, amor
todo va a estar bien
y entonces todo va a estar bien
los niños van a crecer
fuertes y felices, te lo aseguro,
porque tu amor nos rodea
y el trigo sigue creciendo
y sólo Dios sabe
que seguimos dando
todo lo que nuestro corazón puede dar

Pero no sé por qué
cuando llueve
llueve sobre mí
el cielo se abre, simplemente,
y cuando llueve
se derrama

Pero cuando miro hacia arriba
aparece el arcoiris
como una sonrisa del cielo
y, amor, no puedo evitar
pensar que esa sonrisa
es tuya.

Silencio
Silencio. Como en una sinfonía de mudos. Silencio. Como el de los hombres buenos que trabajan en una fábrica de placebos; en un museo de aquelarres y sacrificios. Silencio. Como el de la carretera subrepticia que te lleva a ninguna parte. Silencio. Como el del preso inocente y el del asesino confeso. Silencio. Como el de un vampiro que desata nudos, como el de un cirujano inexperto, como el del cadáver de un bailarín. Silencio. Como el del parto de cien cocodrilos. Silencio. Como el de la guerra, calibrada para enviar sangre a cada rincón de la rosa de los vientos. Silencio. Como el de una radio encendida, como el de una muerte en los ojos, como el de una navidad en familia. Silencio. Como el de la salida del metro al medio día, como el de las niñas de secundaria que se hunden en el sol, como el de la vida desatada en una fila de ataúdes. Silencio. Como el de cien burócratas tecleando actas de defunción luego de un maremoto. Silencio. Como el de un suicida primerizo. Silencio. Como el de cien aviones en barrena, como el del cascarón de un mamífero. Silencio. Como el de las abuelas cuando caen muertas reclamando su premio en la lotería, como el de un niño de nueve años que piensa por primera vez que odia a su padre, como el de un hombre de cuarenta que descubre que nunca lo odió, que nunca importó, que nunca. Silencio. Como el de un imbécil que reconoce sus virtudes. Silencio. Como el de la risa a gritos o como el del llanto a gritos. Silencio. Como el del discurso de los políticos, el del arrebato de un suicida, el de la casa de un carpintero. Silencio. Como el de un lecho abandonado, el de un tendedero vacío, el de una cabaña en medio de una tormenta. Silencio. Como el de un concierto de punk rock. Silencio. Como el de dios, ese depravado indiferente. Silencio. Como el de una mano recorriendo una espalda que no es la suya. Silencio. Como el de una niña asustada en medio de un incendio. Silencio. Como el de la avenida Corrientes un día de función. Silencio. Como el de un pianista decapitado, como el de un policía de crucero, como el de cristo cuando decidió perdonar pecados. Silencio. Como el de una adolescente que se masturba pensando en su hermana. Silencio. Como el de una autopsia y como el de una biografía. Silencio. Como el de un relámpago, como el de un coro monumental, como el de un ejército en retirada, como el de una casa rodante. Silencio. Como el de un perro cuando mea, como el de una madre cuando reza, como el de un ladrón cuando saca el cuchillo. Silencio. Como el del peso de una mochila. Silencio. Como el de mi hija cuando abre los ojos y me miente. Silencio. Como el de una ambulancia, como el de una demolición, como el de una revuelta y como el de una comuna. Silencio. Como el de una calibre .22 contra la sien, como el de un auto fórmula uno, como el de un desfiladero. Silencio. Como el de los hombres buenos que trabajan en la policía secreta, en los mataderos, en las fábricas de ladrillos, en la conjunción de la historia y el horror. Silencio. Como el de los estudiantes amotinados. Silencio. Como el de los sacerdotes amotinados. Silencio. Como el de los amantes amotinados. Silencio. Como el de las putas amotinadas. Silencio. Como el de las estrellas de cine amotinadas. Silencio. Como el de las divagaciones amotinadas. Silencio. Como el de una suerte de belleza que se amotina.

Silencio. Como el de la muerte. Silencio. Como el que se guarda.

Silencio. Como el que guardo.


9
Ene 07

Conocimiento Funk

Amiri Baraka

Poema de Amiri Baraka | Traducción de Daniel Iván

Blue Monk

Somos el blues
nosotros
nuestro color
favorito
donde hemos estado, en parte aquí
en parte lejos

Somos el blues
Nosotros mismos
las Guineas
reales
los judíos
originales
los primeros
caucásicos

Es por eso que somos el blues
nosotros
es por eso que
somos la
canción
verdadera

Tan oscura y trágica
tan vieja
y mágica

Es por eso que somos
el blues
nosotros

En tribus de 12
barras
como las barras
de la esclavitud
en
nuestra bandera
de piel

Somos el blues
el pasado lo pasado
la energía el
frío los dientes de la cierra
calor
el alto olor
drenando el viento
a través de los árboles
el azul
nos dejó
negros
la tierra
el sol
la lenta desaparición
el fuego pugnando por convertirse
en nuestros corazones

y ahora, negros otra vez somos la
totalidad de la noche
con chispeantes ojos mirando
hacia abajo
como jets
para empujar
la acensión
de las tardes
es por eso que somos el blues
el silbato del tren
el estremecimiento que cruza
el arribo invisible
con tambores y gritando
es por eso que somos el
blues
negro y vivo
y así mostramos nuestra movilidad
nuestra respiración
nosotros luna
alma refleja

es por eso que nuestro espíritu
nos hizo

el blues
nosotros es nosotros mismos

el blues


15
Dic 05

erupción (y retos)

la erupción de la formalidad, del asiento del oficinista, de la cruz de cristo. lava en cada rincón de la fé, en cada niño que reza incado en su cama con la frente abatida de pecados. fuego transitando líquido por los pechos de una monja callejera.

cada humo que veas. cada incendio. cada cadáver. cada pedazo de nada vuelto carbón en esta hoguera. cada ardor. cada uno. cada una. reliquias de esta erupción que ahora somos.


Retos para poetas jóvenes
por Lawrence Ferlinghetti
(traducción de daniel iván)
Inventen un nuevo lenguaje que cualquier persona pueda entender.
Escalen la estatua de la libertad.
Alcancen lo inalcanzable.
Besen el espejo y escriban sobre lo que vean y escuchen.
Dancen con lobos y cuenten estrellas, incluyendo aquellas que no se pueden ver.
Sean ingenuos, inocentes, no cínicos, como si acabaran de llegar a la tierra (lo cual es cierto en su caso, lo cual es cierto en todos los casos), sorprendidos por aquello a lo que han arribado.
Escriban periódicos llenos de vida. Sean reporteros del espacio exterior, enviando despachos a ese supremo editor que aún cree en el descubrimiento total y que tiene poca tolerancia al aire caliente.
Escriban un poema sin fin acerca de sus vidas en la tierra, o en donde sea.
Lean entre líneas el discurso humano.
Eviten lo provinciano, vayan por lo universal.
Piensen subjetivamente, escriban objetivamente.
Imaginen largos pensamientos en frases cortas.
No vayan a talleres de poesía; pero si van, no vayan a aprender “cómo” sino a aprender “qué” (Qué es importante escribir).
No se dobleguen ante críticos que no hayan escrito grandes obras maestras.
Resistan mucho, obedezcan menos.
Liberen en secreto a cualquier ser que vean en una jaula.
Escriban poemas breves sobre la voz de la aves. Hagan realmente lírica su lírica. Los cantos de las aves no están hechos con máquinas. Den a su poema alas para que vuele sobre las copas de los árboles.
La multicitada máxima de William Carlos Williams, “No hay ideas sino en las cosas”, está bien para la prosa, pero le da un golpe de muerte a la lírica, ya que las “cosas” están muertas.
No contemplen su ombligo en la poesía y piensen que el resto del mundo pensará que es importante.
Recuerden todo, no olviden.
Trabajen en una frontera, si pueden encontrar alguna.
Vayan al mar, o trabajen cerca del agua, y remen su propio bote.
Júntense con poetas pensantes. Son difíciles de encontrar.
Cultiven la disidencia y el pensamiento crítico. “El primer pensamiento es el mejor pensamiento” es una idea que tal vez no funcione para la mejor poesía. El primer pensamiento podría ser el peor pensamiento.
¿Qué hay ahora en su mente? ¿Qué traman? Abran la boca y dejen de murmurar.
No sean tan “de mente abierta” que sus cesos se les salgan.
Cuestionen todo y a todos. Sean subversivos, confronten contantemente a la realidad y al estatus quo.
Sean poetas, no mercachifles. No abastezcan, no complazcan, especialmente no lo hagan con sus posibles audiencias, lectores, editores o publicistas.
Salgan del clóset. Ahí adentro está oscuro.
Levanten las persianas, abran las ventanas de par en par, desháganse de sus techos, desatornillen las chapas de las puertas, pero no pierdan los tornillos.
Comprométanse con algo que no sean ustedes mismos. Sean militantes. O extacíense.
Ser un poeta a los dieciseis años es tener dieciseis años, ser un poeta a los 40 es ser un poeta. Sean ambos.
Levántense y tiren una meada, el mundo está en llamas.
Tengan un buen día.
Leído por pirmera vez en el 17° Festival Anual de Poesía Preparatoriana de San Francisco, febrero 3, 2001.