– No lo entiendo -dice ella, mientras la liga en su pierna derecha se asoma bajo la falda, como insinuando que ella tampoco entiende.

– Lo que es cierto es que no puedo darte una “razón objetiva”. Mierda, ni siquiera creo en eso de las “razones objetivas”. Es un puto absolutismo jodido eso de las razones objetivas. Se tiene que asumir como un dogma de fé que existe, en algún lugar, una especie de biblia de las razones; un lugar de referencia que diga “estas son todas las pinches razones que compartimos todos los seres humanos y que somos capaces de aceptar. Todo lo demás es subjetivo”.

– No te compliques, chale. Dime sólo porqué chingados te interesa tanto la política -sus piernas se abren ligeramente y la falda sube un centímetro más. Todo en sus muslos es liga, red, color negro. Y arriba, un asomo de braga que no es un asomo de cordura.

La cama rechina ante sus movimientos. Mueve el culo de pronto incómoda, como si de cierta forma mi negativa a responder “objetivamente” le produjera una sensación de decepción o de amargura. Se mira las rodillas enredadas y juguetea con un minúsculo moño negro que corona majaderamente su liga derecha.

– Mira -le digo, y mis dedos se dirigen al majadero moño negro y se enlazan con los suyos, adquiriendo un ritmo que pretende ser consuelo pero que aspira a llegar a masaje lúbrico-. Suponiendo que existieran las razones objetivas y asumiendo entonces que soy capaz de enunciar alguna de manera más o menos coherente, te diría que la única razón para interesarse en política es que es uno un pendejo al que le gusta vivir con la cara en la mierda.

– Amo cuando dices mierda.

Sus piernas entonces se abren como si dijeran que entienden todo, o que entender no importa, o que no importa por lo menos en este momento. Y pienso en que cuando me digo que hay que pensar en la construcción de un futuro, cuando pienso en la justicia, cuando pienso en que otro mundo es posible, también me digo que hay que pensar en ese calor que se insinúa en mis dedos, ahora convencidos en recorrer el camino hacia el asomo de bragas,

que no es un asomo de cordura.



Ilustraciones y sketches por stuntkid.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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