Click para ver en grande

Hoy a las 6:36 de la tarde alcanzamos las 666666 visitas.

Es, sin duda, cosa del Diablo.

Notablemente rebasa el medio millón de visitas desde hace mucho. Pero, ¿qué es un “número de visitas” frente a la equilibrada belleza de un número como el seiscientos sesenta y seis mil seiscientos sesenta y seis?


La Melancolía I*, de Alberto Durero, es probablemente uno de los grabados más llenos de símbolos de la obra del pintor renacentista y uno de los más analizados: existen interpretaciones psicológicas, filosóficas, alquímicas, astronómicas (por las marcadas referencias agrippianas) y hasta esotéricas (por su inclusión del “cuadrado mágico” como uno de los elementos centrales de la gráfica: la llamada “mesa de Júpiter”, colocada justo encima de la cabeza del ángel principal; una tablita basada en el número 4, cuyas cifras, sin importar el sentido en el que se lean, siempre suman 34 -la constante mágica- y que en el centro lleva la cifra 1514, año de la ejecución de la obra y año de la muerte de la madre de Durero).

Vale la pena recordar que la melancolía era uno de los cuatro humores del cuerpo humano reconocidos desde la antigüedad y aún durante el renacimiento: humor melancólico, humor flemático, humor colérico y humor sanguíneo (¡ah!, y yo que sólo conocía el buen humor y el mal humor). Claro está, cada humor estaba relacionado con los cuatro elementos, las cuatro estaciones, las cuatro edades del hombre, los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y las cuatro faces del mundo -los cuatro fantásticos aún no eran conocidos, dicho sea de paso-. En su aparatosa simplicidad (que no simpleza), esta fenomenología servía como base para casi toda ciencia médica y para los albores de las disciplinas (por no llamarlas pseudo-ciencias) que pretenden explicar la razón y el comportamiento de los seres humanos: la psicología, la psiquiatría y el baile de salón.

Para la melancolía, considerado el peor de los cuatro humores, se recomendaban curas tan disímiles como la música (nada mal), los azotes (con lo que cristo no estaría tan de acuerdo), cierto tipo de algas marinas (naturistas ha habido siempre, ni modo) e inmersiones en agua congelada (porque así, claro, no hay quien no se active). Se consideraba que las personas melancólicas eran especialmente vulnerables a las enfermedades mentales e incluso de otra índole, así como propensos a desarrollar peculiares preceptos morales y caminos intelectuales. En su fragilidad, estas personas estaban condenadas a la locura casi ante cualquier alteración de su humor. Y si no se volvían locas, de todas formas se les consideraba gente desdichada, jodida, amargada, descontenta, sombría, malhumorada, malvada, apática, olvidadiza, mentirosa y, bueno, con cierta tendencia a la soledad y al estudio unipersonal. Con excepción de lo descontento, lo solitario, lo estudioso y lo sombrío, yo tuve varias tías que entrarían perfectamente en esta definición.

Sin embargo, lo que más resalta de la Melancolía I de Durero es que ayudó a generar uno de los clichés más socorridos de la historia del arte, y que aún funciona hasta nuestros días: la idea del artista huraño, adusto, solitario y atormentado por la creatividad. Muchos artistas del renacimiento ayudaron a cultivar esta idea; sin embargo, pocos se acercaron a la trascendencia del referente creado en este magnífico grabado de Durero.

Aún hoy, muchos imbéciles (ojo: la imbecilidad no es un humor; es un estado de la materia -si usted hierve a un imbécil, evapora-) se sienten identificados con este cliché, aunque su arte no valga su peso en talento y mucho menos en oficio o disciplina.

Cabe señalar que hoy los humores, y sobre todo la melancolía, no deben ser considerados “formas de ser” o “rasgos de personalidad”, sino más bien oficios: que como dijera Sylvia Plath, si usted no lloró, meditó y se autoflageló hoy, entonces hoy no fue melancólico.

* Estimado Lector: no malgaste su tiempo buscando Melancolía II o Melancolía III o así; no los va a encontrar. Durero logró un enigma muy efectivo al incluir ese número en el título de su grabado.

The following two tabs change content below.
Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

Latest posts by Daniel Iván (see all)