veneno en cada hombre que desliza su manto llano sobre el rostro de la muerte. esta rabia compuesta, esta rabia supuesta, este festín de sinsabores que me deja exhausto como un niño. ¿cómo renunciar al impulso? ¿cómo devenir enhiesto como verga de esclavo, como sudor de esposo, como clamor de estudiante? renuncio a mi furia aquí y no vengo sino como fantasma a esta salida. nada de mí es ritmo, ni rítmico, ni rimado. de mí sólo puede decirse que mi manto es llano y mi muerte mía, y que de mi gloria mis manos torpes fabrican calaveras.

me aburre esta desnudez. me aburren los incendios. me aburre la tragedia de ser incapaz de aburrirme ante el espantoso aburrimiento de casi todo. es el fuego lo que brilla en mí y mi corazón lo apaga, como todo muerto apaga las luces antes de salir de casa. ¿quién de ustedes puede vestirse de mi héroe y arrancarme un beso en la quietud de mis horrores? ¿quien quiere esta caricia, esta arritmia, esta indiferencia?

es esto el diablo, esta pausa. esta carencia total de guerra y de torpeza y de marea alta. es esto el diablo: el fin de siglo. que no inicie otro, que no haya futuro, que no se repitan las horas nuestras, las caídas que compartimos. no es de esto de lo que estoy enfermo: caigo enfermo de mí, muerto de mí, capitulando en mi esfuerzo por terminar con el tirano que soy. caigo en la eternidad que cae de mi rostro, como saliva en el cuello de un ahorcado.

es esta totalidad la que me abarca; es esta totalidad y esta carencia. es este odio absoluto. camino torpemente y me alegra la modernidad de mi sonrisa. la extraordinaria capacidad de mis ojos para no ver nada. la capacidad de esta guerra para parecer mía. grandes hombres nosotros, capaces de apagar la luz, de plegar la historia frente a nuestros ojos y sufrir de indiferencia.

ardo, querida, por un beso tuyo. por pasearme por tu extensión de osamenta. por acabar con el naufragio. ardo por quemarte; me quemo por saliva, por muerte e intelecto. ardo por ver la gloria de los hombres en la pequeñez de estas guerras. ardo por caer y por levantar los ojos desde el último resabio de mi estancia breve. ardo por abarcar el viento en la primavera árida, en el fuego mismo, en el encanto, en el embrujo silencioso. ardo por ese beso, por la quietud de tu saliva.

esa breve explosión que me lleve a la tumba.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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