A pesar de que este ínfimo blog no suele ser pasarela de mis causas (mis pobres causas que de perdidas no sólo tienen el diagnóstico, sino la vocación), en esta ocasión no puedo evitar que la indignación, el sinsabor pues, me lleve a publicar lo siguiente:
El 6 de junio del 2008, 150 efectivos de la paramilitar Policía Federal Preventiva (PFP) de México cerraron en un grandilocuente operativo una pequeña radio comunitaria de un watt de potencia en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México. Esa pequeña radio comunitaria, llamada “Tierra y Libertad” le servía a las colonias organizadas en la asociación civil del mismo nombre para difundir la información propia de la comunidad; estas colonias tienen una historia particular de lucha por el derecho a la vivienda, principal causa que ha congregado a las familias que las habitan desde la década de los 70.
Las personas que administraban la radio hicieron una solicitud de permiso durante el año 2002; huelga decir que hasta el momento del operativo nunca obtuvieron respuesta alguna de las autoridades. Y la “respuesta”, como cabía esperar, llegó seis años después y fue de una brutalidad apabullante: a pesar de la resistencia pacífica de los miembros de la comunidad, los efectivos de la PFP incautaron los equipos de transmisión y amedrentaron a los miembros de la radio y de la comunidad.





