la camarera fantasma

17 horas de amalgama. apostólica variante de la vocación suicida. la camarera fantasma dispone de apenas segundos para cambiar de oficio, para pasar de puta artera a vientre estival. se dispone en velocidad y artificio. en su mente suenan los juegos artificiales de la infancia, la muñeca que imitaba a una negra de la era postindustrial, la caravana del mundo que no prevee su caída.

hagamos la cuenta, piensa, y no es que no valga la pena estar bien muerta.

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