No, no es suficiente ser uno de los músicos más inteligentes y vanguardistas de la actualidad. Para Trent Reznor, sin que esto que escribo sea un intento de elogio total ni aspire a las delicias de la exageración, parece no haber un parámetro de suficiencia o un límite en la generación de expectativas para su arte. El arte de una de las pocas bandas “raritas” de la escena alternativa de los 90 que sigue vigente y coherente, casi a nivel de legenda viviente, en las postrimerías de esta primera década de los años 2000: Nine Inch Nails.

Reznor, corazón y cerebro de esta banda (lo que ha llevado a pensar a muchos que NIN es una banda unipersonal, que no lo es, aunque sí sea el feudo exclusivo del maestro), decidió en lo últimos 2 años reinvidicar lo que de vanguardia hubo siempre en su banda y no únicamente desacralizar su propio arte (lo que logró con elocuencia en Ghosts I-IV, con hiper abstractos sonidos que se acercan mucho más al arte sonoro que a la música) sino que ahora se decide a desacralizar el sancta-sanctorum de la industria y lanza un disco cuyo precio es igual a $0. Sí, eso es un cero. Es decir, un disco gratis cuya gratuidad emana directamente del artista que lo produce.

Llendo mucho más allá, casi ignorando, los debates en torno a la piratería, las licencias Creative Commons vs el Copyright, la accesibilidad de la información en la era de las nuevas tecnologías y toda la otra larga lista de cháchara que los adeptos a internet y los estudiantes de comunicación tienen que fumarse, NIN lanza “The Slip“, álbum que Reznor presenta con la sencilla idea: “Les agradezco mucho su continuo apoyo durante todos estos años. Así que éste corre por mi cuenta“.

Y habla en serio. El discacho está ya disponible para su descarga vía internet, en formatos MP3, Flac, M4A e incluso WAV (formato con calidad mayor a la del CD). El cd “físico” no estará disponible sino hasta julio de este año.

En una decisión que reta todos los convencionalismos de la industria, NIN no sólo incluye las portadas (en el PDF incluído con la descarga) sino que ha publicado cada pieza del disco, y el disco completo como obra, bajo una licencia Creative Commons del tipo “Atribución – No Comercial – Compartir igual”. ¿Qué significa esto? La banda se toma la molestia de aclararlo en la página de descarga: “Te recomendamos que lo remezcles, que lo compartas con tus amigos, lo publiques en tu blog, lo toques en tu podcast, se lo des a personas que no conozcas, etc.” Es decir, se puede hacer con él casi cualquier cosa, salvo venderlo o utilizarlo con fines comerciales.

No es la primera vez que Reznor se caga, literalmente, en la industria. Desde la creación de su disquera independiente Nothing Records, hasta los convenios y colaboraciones con sitios tan perseguidos por la industria como YouTube, su idea del futuro de la música ha rayado en lo visionario. Recordemos que el año pasado, Reznor consiguió que miles de personas se pusieran a trabajar en la realización de “ideas visuales” para las canciones de Ghosts. Hasta hoy, había 1030 videos propuestos por personas que van desde lo amateur hasta lo increíblemente profesional. La respuesta a esta iniciativa no es casual: el involucramiento de las personas ha demostrado, en el caso de NIN (y asumo que en el futuro, cuando muchos lo comiencen a imitar, en el caso de toda la industria) no sólo ser una extraordinaria forma de ganar entusiasmo y lealtades, sino una forma la mar de inteligente y creativa por ganar en ventas de discos.

De estas iniciativas a la pobreza mental de Metallica demandando a Napster (hecho que no sólo demostró su patetismo, sino que puso a la banda en uno de los olvidos más infaustos) hay un mar de diferencia. Si bien no podemos asumir que en el futuro las compañías del mainstream musical vayan a adoptar esta clase de propuestas y recursos (y para la mierda que producen, más valdría que no lo hagan nunca), sí podemos imaginar que esto podría implicar nuevas y más efectivas formas de distribución, penetración y promoción para las bandas y artistas independientes. Y esto implica, para los que gustamos de la música (conste que dije música), una inmejorable oportunidad para ponernos tres pasos más allá de la mierda.

¿Interesante? Bueno pues, entonces deja de leer estupideces y bájate ya The Slip, de Nine Inch Nails. Sólo necesitas una dirección de correo válida.

Listo. De nada.

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Soy un Artista Multidisciplinario. Me apasiona lo visual, las palabras y la música. Trato de tener algo de eso cada día de mi vida.

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